martes, 30 de diciembre de 2014

dos mil millones de idiotas

 

Fue la comidilla de los últimos días. Tal como se cuenta en la nota de tapa, el hit mundial del artista Psy, “Gangnam Style”, rompió el contador de YouTube. O, más bien, obligó a Google a actualizarlo, amén de haber superado los dos mil millones de visitas, límite previsto por la compañía. Empero, los pasmosos números palidecen en comparación con otro cálculo matemático vinculado con la ultrapegadiza canción surcoreana, cuyo clip es —claramente— el más visto de la historia. 

Y record Guinness, dicho sea de paso. Obra y gracia de la publicación británica The Economist, se trata de una cifra que intenta responder el siguiente interrogante: “¿Qué hubiera logrado la humanidad de no haber estado galopando frente a la pantalla de su computadora?”. Bajo el título “El costo oculto de ‘Gangnam Style’”, el medio explica que, por su duración de 4:12 minutos, el clip fue reproducido 140 millones de horas. O, en otras palabras, 16 mil años.

Luego, la conclusión (¿el horror?). A través de un sencillo gráfico, la nota ofrece un paralelo: que, de haber aprovechado de otra forma las horas-hombre invertidas de julio del 2012 a la fecha en el mentado video de la estrella pop, se podrían haber construido 20 edificios Empire State. O cuatro pirámides de Guiza. O seis estructuras Burj Khalifa, de Dubai. O un Wikipedia y medio. O tres portaaviones USS Gerald Ford. Por citar algunas opciones. “El costo de oportunidad de haber visto la frivolidad de Psy es enorme, pero la humanidad —al menos— ha estado entretenida”, cerró la revista. El vaso medio lleno...

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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Morir con los cascos puestos


 

El hombre moderno es una isla. Comenzamos eliminando a los vecinos. Procuramos evitarlos cuando entran en el portal, les esquivamos en el descansillo y si es preciso aguardamos en silencio detrás de la puerta, escudriñando por la mirilla hasta que estamos seguros de que cogen el ascensor. No digamos si un día se les ocurre tocar nuestra puerta. Apagamos las luces y procuramos no hacer ruido hasta que se aburren y se van. De los parientes nos molestan por igual sus celebraciones (bodas, bautizos, comuniones y funerales) y sus desdichas. 
Vivimos cada vez más en sí mismos, cediendo una pequeña área común, un punto de encuentro solo a nuestros imprescindibles: padres, hijos y algún amigo, si es que nos ha favorecido la fortuna. Y aún a estos les ponemos cercas, recelamos de su roce, de su cháchara, de que vengan a rumiarnos la oreja con sus peripecias.
Los sociólogos achacan este aislamiento a los más variados motivos: al modelo productivo, al descrédito de las religiones y las ideologías, al fin del modelo tradicional de familia, a la tecnificación de la sociedad… Yo, que suelo rehuir de las grandes explicaciones, creo que la culpa de este repliegue sobre nuestros ombligos la tiene el walkman. Sí, como lo oyen, aquel aparato de mini-cassettes con auriculares de esponja que se colgaba a la cintura cuando el running se llamaba footing y la gente corría con bambas.
Aquel invento diabólico acabó con el hombre gregario, familiar y participativo. Al tapar los oídos y dotar por primera vez de movilidad a un aparato de música, convirtió a los paseantes en melómanos eremitas. Teníamos la excusa perfecta para ignorar al semejante. “Perdona, es que llevo el walkman a todo volumen”, decíamos incluso cuando estaba apagado. Nos dimos cuenta, de repente, que era muy fácil ser insociable porque el walkman nos disculpaba de cruzar unas palabras de cortesía con el vecino con el que nos cruzábamos en la calle o el parque. Bastaba un saludo rápido y protocolario con la mano o con la cabeza, y seguir a lo nuestro al ritmo de la música.
No crean que es una teoría mía disparatada. Cuando finalmente Sony se decidió a comercializarlo en 1979 encargó a un grupo de sicólogos un estudio de campo porque le preocupaba las consecuencias que podía tener sobre la sociabilidad de los usuarios. Dicen las malas lenguas que aquel informe fue tan demoledor que los japoneses lo enterraron en su caja fuerte más blindada. Prefirieron vender millones de walkman y condenar a la humanidad a su rápida disolución.
Hay quienes incluso apuntan a la teoría conspiratoria: una confabulación mundial para empujarnos al individualismo más feroz y desactivar futuras revoluciones. Los demás aparatos que vinieron después (mp3,smartphones, tabletas…) son solo sucedáneos que ayudaron a rematar la faena. El auténtico origen del individualismo feroz fue el chisme que inventaron Akiro Morita o Andrea Pavel, porque su invención resultó tan satánica que ni siquiera se ponen de acuerdo en la paternidad. Pase lo que pase, moriremos con los cascos puestos. (Ramón Muñoz)

domingo, 14 de diciembre de 2014

los premios darwin y los idiotas



Un blog como este no podía dejar de lado una noticia tan idiota y además el caso de los idiotas masculinos no es una cuestión sexista sino desarrollada a partir de los riesgos idiotas. 
Los hombres son más dados a los peligros y desde hace mucho gobiernan el mundo. Lo cual no quiere decir que las mujeres que gobiernan o se tiran desde puentes no sean idiotas. Pero en el caso de las mujeres que se la juegan lo más probable es que se trate de solteras solteras sin hijos.

Un estudio científico a partir de los premios Darwin, que galardonan a aquellos individuos que anulan de la manera más estúpida posible su capacidad de procrear, demuestra que el comportamiento masculino es considerablemente más idiota que el femenino, por abrumadora mayoría de casos.
El documento, con claro tinte jocoso y publicado por el 'British Medical Journal' --una de las revistas médicas más antiguas del mundo-- dentro de un especial navideño, está desarrollado a partir de casos "verificados", y describe la existencia de los llamados "riesgos idiotas" como "aquellos en los que el posible beneficio es inexistente y el resultado suele ser extremadamente negativo y, en ocasiones, letal".
De los 318 casos individuales verificados por el Comité de los Premios Darwin, 282 son hombres frente a 36 mujeres, lo que significa que los ganadores de estos galardones son masculinos en un 88,7 por ciento, por lo que el género, según los autores, "marca una diferencia altamente significativa, en términos estadísticos" en lo que a comportamientos estúpidos se refiere.
Tabla
Entre los casos estudiados se encuentra, por ejemplo, el del hombre que se subió a un un carrito de la compra que había enganchado a un tren de alta velocidad, que le arrastró durante dos kilómetros antes de despedirle hacia su muerte, o el del terrorista que murió al abrir su propia carta bomba, que previamente le había sido devuelta por falta de sellos.
Los responsables del estudio esperan postular a partir de estos resultados lo que denominan "la Teoría del Macho Idiota" (TMI) por la que ratificarían que el género masculino es definitivamente más proclive a comportamientos estúpidos que desembocarían "en su eliminación de la piscina genética".
"Es de suponer que el comportamiento idiota puede conferir cierta ventaja selectiva entre aquellos que no se convierten en sus víctimas, pero hasta que la TMI no nos dé una explicación satisfactoria, las salas de urgencias de los hospitales seguirán recibiendo las piezas de este puzzle. En ocasiones, literalmente", concluye el resumen del estudio.
(Fotografía de un artilugio idiota)

martes, 9 de diciembre de 2014

del repetirse continuamente "no sé" wislawa smyborska



...De cada problema resuelto surge un enjambre de nuevas preguntas. La inspiración, cualquier cosa que sea, nace de un perpetuo ``no lo sé''. La gente así es bastante escasa. La mayoría de los habitantes de esta tierra trabaja porque necesita conseguir los medios de subsistencia, trabaja porque no le queda de otra. No fueron ellos quienes por pasión escogieron su trabajo, son las circunstancias de la vida las que escogen por ellos. El trabajo mal querido, el trabajo que aburre, es respetado únicamente porque no resulta accesible para todos, y está situación constituye una de las más penosas desgracias humanas. No se vislumbra que los siglos venideros traigan un cambio feliz al respecto.

Así pues, tengo derecho a decir que aunque le estoy escamoteando a los poetas el monopolio de la inspiración, de cualquier manera los coloco en un grupo reducido de elegidos por la suerte. En este punto pueden surgir ciertas dudas en los oyentes, si consideran que a los diversos verdugos, dictadores, fanáticos, demagogos que luchan por el poder con ayuda de un par de consignas gritadas en tono muy alto, también les gusta su trabajo y también lo llevan a cabo celosamente. Cierto, pero ellos sí "saben''. Saben, y lo que saben una sola vez les basta para siempre. Ya no tienen curiosidad por saber más, puesto que podría debilitarse su fuerza de argumentación.

De modo que cualquier tipo de saber del que no surgen preguntas muy pronto fenece, pierde la temperatura propicia para la vida. En casos extremos, como es bien conocido en la historia antigua y contemporánea, puede resultar mortalmente amenazador para las sociedades. Por lo anterior, estimo altamente estas dos pequeñas palabras: "no sé''. Pequeñas, pero dotadas de alas para el vuelo. Nos agrandan la vida hasta una dimensión que no cabe en nosotros mismos y hasta el tamaño en el que está suspendida nuestra Tierra diminuta. Si Isaac Newton no se hubiera dicho "no sé'', las manzanas en su jardín podrían seguir cayendo como granizo, y él, en el mejor de los casos, solamente se inclinaría para recogerlas y comérselas. Si mi compatriota María Sklodowska-Curie no se hubiera dicho "no sé'', probablemente se habría quedado como maestra de química en un colegio para señoritas de buena familia y en este trabajo, por otra parte muy decente, se le hubiera ido la vida. Pero siguió repitiéndose "no sé'' y justo estas palabras la trajeron dos veces a Estocolmo, donde se otorgan los premios Nobel a personas de espíritu inquieto y en búsqueda constante. También el poeta, si es un verdadero poeta, tiene que repetirse perpetuamente "no sé''. Con cada verso intenta responder, pero en el momento en que pone el punto final, le asaltan las dudas y empieza a advertir que su respuesta es temporal y en ningún caso satisfactoria. Entonces prueba otra vez y otra vez, para que a las sucesivas muestras de su insatisfacción consigo mismo los historiadores de la literatura las sujeten con un clip enorme para denominarlas "La Obra''.

(extracto del discurso pronunciado con motivo del Nobel)
(fotografía Victor Meussen)

domingo, 23 de noviembre de 2014

lavamanos y lacayos


Mientras España llora a una Duquesa "que se saltaba todas las normas" y se les olvida que además de ser un personaje divertido poseía unas tierras repartidas por ayudas reales y cambiadas por pleitesía y le aplauden, todos esperan la salvación con PODEMOS.

Pero España y el mundo sigue desvelando tramas y corrupciones mientras todos miran para otro lado y se tapan la nariz.
Es inaudito las encíclicas de los prebostes Botín a través de El País "su casi-periódico al que han tenido que dar cancha por toda la deuda que les adeuda.

PASEN Y LEAN A SOR PATRICIA:

...el mensaje de la presidenta del Santander era legítimo en tanto en cuanto incide en que “los bancos existen para contribuir al progreso de las personas y las empresas. Está en nuestra mano apoyar el crecimiento, generar riqueza, crear puestos de trabajo e invertir en la sociedad en la que desarrollamos nuestra actividad. Si no cumplimos nuestra función, no progresan ni los bancos ni la sociedad a la que servimos. Y si actuamos con negligencia se destruye la confianza de la sociedad. Demasiados banqueros perdieron de vista su función básica antes de la crisis. En Santander, queremos hacer una banca sencilla, cercana y transparente”.

La presidenta del mayor banco de España expone en un periódico de la que es accionista los nuevos principios de la banca sin mostrar el más mínimo arrepentimiento por el dinero perdido por clientes y accionistas por la gestión de la familiaPrincipios loables que, no obstante, habría que preguntarse por qué la nueva dama del primer banco de España no aplicó en los años recientes cuando su entidad, de la que ha sido consejera desde 1988, se vio envuelta en escándalos que hicieron perder dinero a sus clientes, amén de quilates de reputación. Nos referimos al corralito del Banif Fondo Inmobiliario, pérdida del 40% en Valores Santander, Lehman Brothers, Madoff Optimal, etc… así como al propio apellido -2.000 millones en Suiza con la misma excusa que utiliza ahora Jordi Pujol, herencia olvidada-.  

Ni ahora el más mínimo reconocimiento de culpa, de arrepentimiento, de pedir disculpas por parte de la familia Botín porque cuando habla de los banqueros que “perdieron de vista su función básica antes de la crisis” habla de un plural impersonal, de unos señores no identificados, de esos supuestos directivos que antepusieron sus intereses personales a los de sus stakeholders, palabra de moda en el mundo financiero que incluye a accionistas, clientes, proveedores y empleados.

Porque una cosa es predicar y otra dar trigo. Está muy bien hablar de cuidar a los empleados y luego prescindir de 4.000 por la integración de Banesto; de velar por los intereses de los accionistas, pero haberles diluido hasta la saciedad con tanto dividendo en papelitos y no en dinerito (el número de acciones ha pasado de 7.994 millones a 11.998 mientras el beneficio se ha dividido casi entre dos). 
Si el expresidente de Bankia reconoce que no se sabía la ley de cajas, ni si tributaba o no a Hacienda por las tarjetas black, ni cómo funcionaban los mercados de capitales, ¿cómo le ha tenido el Santander como asesor internacional? Es evidente que una sociedad capitalista como la occidental necesita bancos sanos, que presten dinero, su labor principal milongas aparte, que antepongan la relación largoplacista con el cliente al cortoplacismo de los hedge funds ante los que se ha plegado tanto directivo motivado por unos bonus millonarios e indecentes, por unos planes de pensiones de 90 millones, como el que tenía Alfredo Sáenz. Equilibrio entre los beneficios y los valores.

Cuando el presidente de un banco se mete a columnista, a escritor, a periodista, cuando alquila por un día la página relevante de un periódico para difundir sus ideas sobre cómo debe ser el sistema financiero del futuro, la curiosidad se pone en guardia. Cuando ya no es solo un banquero, sino una familia entera, la singularidad acentúa las suspicacias sobre qué pretende el banco y el papel del medio de comunicación. (El Confidencial)

Y cuando el Presidente de ese periódico habla de las tropelías que se han cometido, como si el fuera Pilatos lavándose las manos en un curioso editorial días atrás, algo está pasando y más que va a pasar sin que ellos se den por enterados.


(foto partisana)

jueves, 13 de noviembre de 2014

teclas para controlar mejor tus deseos.



Ser felices por siempre, inmortales, no sufrir dolor y olvidarnos de las enfermadades: alguna vez, quizás, la ciencia resuelva los verdaderos problemas de la Humanidad. Mientras tanto nos entretiene con parches a nuestros dilemas existenciales. La tecnología ocupa como nunca en nuestra sociedad un lugar central. Paradójicamente, no surgieron en los últimos ¿diez?¿veinte? años verdaderas innovaciones. Piensen: tablets y smartphones, son versiones sofisticadas y mejoradas de la computadora personal de los ’80. Televisores LED, 4K: variantes optimizadas de la vieja caja boba del siglo pasado. 

Cocinamos, comemos, dormimos, nos bañamos, tenemos sexo, practicamos deportes, bailamos más o menos igual que nuestros padres. Todavía no apareció ningún Steve Jobs que lograra mejorar al tenedor o la cuchara, que acompañó a la humanidad a lo largo de casi toda su historia.


Por eso, sé que es difícil, pero no nos dejemos engañar con el nuevo procesador o la tablet dos milímetros más finita. La verdadera revolución tecnológica todavía no pasó y ni siquiera nuestra imaginación supone cómo será. Bah, todos soñamos un futuro idílico, donde los autos vuelan, no hay más guerras y no engorda comer cosas ricas, y los libros los tenemos almacenados en nuestras cabezas, basta cerrar los ojos y aparece en nuestro cerebro "El gran Gastby"
 
Lo que además estaría bien que tuviesemos un teclado para la vida real. No tanto para escribir, sino para usar los atajos que tanta utilidad prestan en la vida virtual. Veamos:


Control N: el atajo que sirve para abrir un nuevo documento en Word o una nueva ventana en el navegador y que para mi es sinónimo de lo nuevo. En la vida real me lo imagino como un facilitador de las distintas vidas que podríamos vivir. Apretando Control N podrías lograrlo.


Control Z: este atajo sirve para deshacer nuestros errores. Sería la versión más acotada del anterior. ¿Le dijiste a tu pareja una frase desafortunada? Control Z y todo vuelve para atrás. ¿Pediste un plato en el restaurant que no estaba bueno? Control Z te permite elegir de nuevo y tu estómago vuelve a estar vacío. ¿Llevaste a la fiesta un vestido idéntico al de otra chica? Control Z, y a seleccionar otro modelo.


Control C/Control V: ¿no les gustaría un portapapeles en la vida real? No más maletas o bolsos: copiamos su contenido y lo pegamos cuando lo necesitamos. Y a nosotros mismos: nos copian en Buenos Aires y nos pegan en Tokio, sin las tediosas horas de vuelo.


Control F: por este atajo, equivalente a la búsqueda en el mundo virtual, todos pagaríamos fortunas. Para encontrar un objeto perdido (“Control F / Buscar control remoto”), sí. Pero también,para encontrar un lugar disponible para estacionar, para realizar y encontrar el trabajo perfecto y, si no es mucho pedir, encontrar al amor de nuestras vidas.(Diego Rottman)

lunes, 10 de noviembre de 2014

un mundo poblado de alienados




... ¿Somos la cultura de la ansiedad y la depresión?
Da la impresión de que sí. Y además desde hace tiempo. Sería conveniente detenerse a pensar por qué nuestra propia cultura nos deprime por un lado, y por otro nos llena de ansiedad. ¿Qué mecanismo venenoso está como imbricado en el sistema generando desdicha desde su mismo centro?
El paso adelante, de darse, tendría que ser un paso tan valiente como sopesado, y atañe a la estructura del alma: se trataría de dejar atrás la melancolía, con sus sudarios y sus banderas, dejar atrás "la locura negra que todo lo ve gris".
Y se trataría de volver la mirada una vez más hacia Grecia. Asombrosamente, todos nuestros renacimientos empiezan en ella. Para una parte de nuestra cabeza y una parte de nuestro sistema mental y cultural, Delfos sigue siendo el ombligo del mundo, y en Delfos podía leerse una consigna: "Conócete a ti mismo". Un gran consejo, también para nuestra época si no fuera porque la ansiedad y la depresión son las peores guías para llegar a uno mismo.

El mundo se va poblando de alienados que no saben que lo son, y asombra la inconsciencia general mientras nos vamos acercando a una dimensión de la que preferimos apartar los ojos, en parte porque la tenemos cada vez más cerca.
Hablaba de Delfos y del recurso a las luces del pasado, pero ¿y si se tratase ya de luces de una estrella muerta? Entonces nos veríamos obligados a inventar el futuro sin la ayuda de gramáticas antiguas pero no de cualquier manera, sabiendo que de nada sirven las huidas hacia adelante, que curiosamente siempre acaban siendo fugas hacia el pasado, por esa extraña ironía que suele tener la Historia con los pueblos que no aprenden de su propia historia.

La melancolía no es solo una enfermedad del alma, es también una pasión que invita a la disgregación, de hecho el mundo es pura disgregación cuando se observa desde los ojos de la depresión, y sobre todo en su última fase, denominada "melancolía clásica aguda". Se ve muy bien en la Carta a Lord Chandos, de Hugo von Hofmannsthal. Esa locura negra que todo lo ve gris fragmenta la conciencia de las cosas, en realidad la hace imposible, y no se percibe la unidad del Mundo, solo se perciben millones de imágenes rotas, solo se percibe una especie de dispersión infinita de la materia viva y la materia muerta. Al mismo tiempo el yo se achica y busca refugio en la muerte, en los casos extremos, o busca refugio en la masa, en los casos más leves.

Decían los pitagóricos que los hombres eran desdichados porque no conocían a la diosa que los guiaba: la Discordia. Cabe decir lo mismo de la Melancolía, diosa que nos guía desde hace siglos, que está determinando nuestra historia y que no conseguimos erradicar porque no atacamos la enfermedad que produce esa enfermedad. Puede que el mal esté en el corazón mismo de nuestro sistema, puede que no, o puede que no sepamos por qué nos pasa lo que nos pasa, y eso sería en realidad lo más trágico.

(fragmento de un texto de Jesus Fererro)  

(fotografía partisana)

viernes, 10 de octubre de 2014

Rato usaba la tarjeta en congelados la sirena.



Hace algunos meses que ví en un reportaje de la 2 a un neurólogo que decía que en el mundo hay casi un 50% de psicópatas y yo pensé que se equivocaba; eran más. También decía que eran todos o casi todos, de los que no iban matando con cuchillos sino que mataban haciendo desgraciado al mundo, y que la mayoría eran directivos de grandes corporaciones, dirigentes de todo tipo: poderosos y políticos.

Y viendo lo que vemos diariamente, pienso que efectivamente los tenemos ahí dirigiendo el mundo y nuestras vidas. Son gente que creen pueden permitírselo todo, que no tienen ni una gota de empatía y que piensan que son unos honrados dirigentes, y de esa mentira entre lo que creen y lo que en realidad son, nacen todas nuestras desgracias.

Hemos visto con asombro como un Consejero de Sanidad que además es médico, arremete llamando mentirosa a una pobre auxiliar que se ocupaba de limpiar las heces y lo que hubiera menester y que estaba en esa habitación de forma voluntaria. 

Nadie reparó en que su responsabilidad estaba en aislar a todos los trabajadores que cuidaron de los misioneros esos días, hasta que se tuviese la seguridad, de que no estaban contaminados, no les dieron el material que con estricto rigor necesitaron, y vimos a ese individuo que a la enferma le llamaba mentirosa.

Y ese "señor" y todos ellos, dicen que cuando el tema se aclare, habrá que dirimir responsabilidades -palabra hueca que repiten tanto como la recién estrenada protocolo-.

En España repatriamos dos misioneros con gran pompa y marketing institucional, sin saber que se traen entre entre manos, a no ser que sea una tarjeta "black" profundamente opaca.

La corrupcion nos ha invadido,y ahí tenemos desde los multimillonarios ejecutivos que usaban tarjetas hasta para comprar en el Corte Inglés; porque la ambición, la desfachatez y la mierda hace mucho que estaba instalada, y a todos nos parecía casi normal. Los patriotas ocultuban dinero en Suiza y llevaban tirantes con la bandera española, un sindicalista tenían cuentas opacas con 1,4 millones de euros que se apresuró a regularizar con la amnistia de Montoro, y la familia real se retrataba en Palma felices como en una película de la Familia Trapp, hasta que se descubrió que ni se hablaban entre ellos.

Todo en un país en el que pasan tantas cosas que nunca sucede nada.

Los jueces son inhabilitados y el Fiscal General del Estado dice que antes de acusarlos gratuitamente a tarjeteros opacos habrá que estudiar muy bien para establecer que son culpables.

Verde y con asas: cesta

Para que quede constancia en este archivo que guardo de todos los idiotas, he aquí los gastos permenorizados del Sr. Rato:

Según consta en el desglose de gastos, Rato cargó a su tarjeta de crédito gastos en un solo día de 3.547 euros en bebidas alcohólicas, casi 1.000 en una zapatería, y realizó hasta 18 retiradas en efectivo, 17 de ellas de 1.000 euros en cajeros de su entidad, según informa Efe.
También figuran al menos 2.172,21 euros en "clubs, salas de fiestas, pub, discotecas y bares" en días sucesivos del 23 al 27 de febrero de 2011; 2.439 euros en regalos de arte sacro de la empresa Santarufina S.L, una compañía al servicio de la Iglesia dedicada a la creación, conservación y restauración de bienes de arte sacro y 5.897,77 euros en restaurantes de todo tipo de categorías, desde el Vips hasta Casa Lucio, La Castela, La Zamorana DIverxo o Embasy.
Además, Rato sacó en cajeros automáticos un total de 17.300 euros en efectivo. También pagó compras por valor de 680 euros en la tienda de lujo Loewe, y figuran gastos en billetes de avión de casi 1.500 euros y de tren, hoteles de lujo y balnearios
Pero Rato cargó además, según la referida información, pequeños gastos a su tarjeta opaca de Bankia, tales como entradas para el Teatro Real (328 euros), ropa (793,40 euros), una suscripción a Digital Plus (34,50 euros), flores del vivero Florabella (85,04 euros) y compras en el supermercado de congelados La Sirena (6,03 euros), informa Servimedia.

Y no es kafkiano, pero pongo la foto de Frank porque no aguanto la cara de los tarjeteros.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

goobye capitalismo, goobye: llega el procomún colaborativo




Hay que aprenderse una nueva palabra que es el futuro compartido: el procomún colaborativo. Es un nuevo sistema que está apareciendo que prospera al lado del convencional y va a transformar y  reducir las diferencias, democratizando la economía.
Rifkin ha escrito un libro que es tan optimista que parece hasta imposible, pero que si analizas lo que dice puede que este señor con pensamiento de vanguardia tenga toda la razón.
Según Rifkin en el 2050 será el momento de decir “goobye capitalismo, goobye”.
En la sociedad que dibuja Rifkin, los niños de dentro de diez años utilizarán impresoras 3D y se convertirán en “prosumidores”, gente que produce y consume sus propias cosas, poniendo en peligro las viejas industrias manufactureras. “En Chicago se acaba de imprimir el primer coche. Se llama Strati y sólo el chasis se ha hecho de manera convencional”, entusiasmado.
Las casas estarán conectadas a redes y sensores inteligentes que darán todo tipo de información sobre consumo, temperatura, etc. Según Rifkin, se calcula que habrá 100.000 millones de sensores en 2020. Muchos de ellos estarán conectados a autopistas inteligentes, donde habrá que recargar los coches eléctricos. O a redes de información pública donde se dará cuenta de los gastos presupuestarios y las cuentas de nuestras instituciones.
Será una era de gran transparencia dominada por lo que Rifkin llama el "Internet de las cosas". Y todo se alimentará con energía verde. “El watio solar costaba entre 65-70 dólares en los años 70. Ahora cuesta 60 céntimos (menos en España, que tienen que pagar nóminas a políticos que les). El sol, el viento y la energía geotérmica no pasan factura”.
El mundo más avanzado cada vez más participa en la economía colaborativa basada en compartir. Se comparten los vehículos, las casas que pese a las quejas de los hosteleros aumentan de manera exponencial. La música ya no hay que comprarla y almacenarla se escucha en las redes, las películas por mucho que se quejen los acostumbrados a las subvenciones también se ven con facilidad. Empresas y particulares imprimen sus productos en impresoras 3D cada día más baratas con software gratuita y reciclando papel plástico y otros materiales con coste marginal cercano a cero.
Se transportara en vehículos sin conductor o con pilas de combustible recargable de energía renovable.
Los periódicos y revistas se pueden leer gratis, y la información se comparte en las redes añadiendo contenidos y libertad.
nunca previeron una revolución tecnológica que pudiera dar lugar a una productividad extrema y redujera los costes marginales casi a cero, consiguiendo así que la información, la energía y muchos bienes y servicios físicos dejaran el mercado y fueran abundantes y casi gratuitos. Y eso es lo que está empezando a suceder. El fenómeno del coste marginal casi nulo ha causado estragos en los sectores dedicados a los bienes de información, porque millones de consumidores se han convertido en prosumidores y han empezado a producir y compartir su propia música mediante servicios para intercambiar archivos, sus propios vídeos en YouTube, su propio saber en Wikipedia, sus propias noticias en redes sociales e incluso sus propios libros electrónicos gratuitos en Internet. El coste marginal cero ha llevado el sector discográfico al borde del desastre, ha hecho que las industrias del cine y la televisión se tambalearan, ha provocado el cierre de periódicos y revistas y ha paralizado el mercado editorial.
Los economistas reconocen el fuerte impacto que ha tenido el coste marginal cero en los sectores de la información, pero hasta hace poco no creían que se llegara a cruzar la frontera entre el mundo virtual y la economía de la energía y los bienes y servicios físicos. Esa frontera ya se ha cruzado.
Internet de la energía y al Internet del transporte y la logística. Los prosumidores se podrán conectar al Internet de las cosas y analizar esos grandes datos (en inglés, big data) para crear algoritmos predictivos con los que acelerar la eficiencia, aumentar de una manera drástica la productividad y reducir a casi cero el coste marginal de producir y distribuir objetos físicos, igual que hacen hoy los prosumidores con bienes de información.
Los jóvenes han acostumbrado a compartir. No buscan tener un coche, sino poder moverse de un sitio a otro. Les gusta viajar, pero no necesitan grandes hoteles, sino sitios baratos donde quedarse. Escuchan música, pero no necesitan ninguna estantería llena de discos. Y los jóvenes son el futuro, si algo estás acostumbrado a compartir no necesitas comprarlo.
También se mencionó a los malos, a los que pueden poner obstáculos en el camino: las grandes corporaciones. ¿Qué hay de Facebook o de Google, que tienen paquetes de información sobre todos nosotros y sacan dinero con ellos? ¿Y las grandes eléctricas? ¿Dejarán que pequeñas cooperativas les coman el pastel de las renovables? “Igual que en el siglo XIX los obreros se movilizaron contra los grandes capitalistas que los depauperaron, estoy seguro de que miles de millones de personas no se van a dejar doblegar por las grandes corporaciones".
Tengo un día optimista porque lo que cuenta lo estamos viviendo. Y por cierto los planos del Strati se pueden bajar gratis y hacerlo si tienes la impresora. Pero seguro que terminamos compartiéndolas.
Sería la jubilación de un sistema capitalista que, según Sigmund Freud, basa su éxito en que supo tocar la tecla del deseo en el ser humano, la del consumo insaciable de querer más y más. “Freud necesitaba un buen terapeuta”, sentencia Rifkin, “pero no había otro tan bueno como él”.
Y deja unas perlas para Rajoy “Si el Gobierno español quisiera, mañana mismo se empezarían a crear puestos de trabajo. Hace falta rehabilitar los edificios para que creen energía verde, para que sean eficientes energéticamente. Hay que cambiar los cableados, tienen que renovarse las autopistas y prepararlas para el coche eléctrico, habrá que poner millones de sensores, zonas donde cargar los coches, etc. Para hacer la transición a la nueva economía se necesitarán 40 años, eso son dos generaciones. Es mentira decir que no hay dinero, hay inversores privados, hay fondos de la UE, inversiones que puede realizar el Gobierno en lugar de seguir subvencionando las energía fósiles. Si Nord Pas de Calais, que es una región pobre del norte de Francia puede hacerlo, España también puede. Allí hay grandes empresas como Schneider o Renault, que están trabajando con pequeños empresarios de la zona”. Pero claro, para todo eso hace falta un contexto: “Tiene que haber capacidad de liderazgo en política. Y una sociedad civil que esté muy activa”.
(foto del coche hecho con impresora 3D)


jueves, 18 de septiembre de 2014

Una sociedad de locos, ansiosos y depresivos.



Todo indica que en Occidente la locura empezó a considerarse una enfermedad contagiosa, y hasta una epidemia, en el Renacimiento.
McLuhan decía que el Renacimiento produjo un gran dolor cultural, pues supuso el hundimiento del sistema feudal y medieval, en beneficio de los burgos y los burgueses, que trajeron consigo la imprenta.
Pues bien, esas ciudades gobernadas en buena medida por los burgueses se llenaron de locos y hubo que internarlos. ¿Dónde? En las antiguas leproserías que habían quedado vacías desde que la lepra empezó a remitir tras la última cruzada, como explica Foucault en Historia de la locura.
El Romanticismo también produjo un gran dolor cultural. De hecho se trata de un movimiento presidido por el dolor cultural y social, que dará origen a no pocas revoluciones. A través del Romanticismo, Europa se preparó para la Obra en Rojo de sus inmensas guerras civiles.
Con el Romanticismo la locura volvió a parecer una epidemia, como era una epidemia la tuberculosis. Y llegamos a los siglos XX y XXI, para comprobar que casi toda la población tiene problemas vinculados a la salud mental: ansiedad, depresión, estrés, apatía, hiperactividad, angustia, desesperación... Si no fuera por la farmacopea tendríamos a más de la mitad de la población en los manicomios.
¿Somos la cultura de la ansiedad y la depresión?
Da la impresión de que sí. Y además desde hace tiempo. Sería conveniente detenerse a pensar por qué nuestra propia cultura nos deprime por un lado, y por otro nos llena de ansiedad. ¿Qué mecanismo venenoso está como imbricado en el sistema generando desdicha desde su mismo centro?
...
(Jesús Ferrero)


miércoles, 10 de septiembre de 2014

El terror del aquel 11 de setiembre




"El terrorismo es una cosa de este mundo, y sus causas, efectos y consecuencias deben ser entendidos dentro de un contexto histórico y político", recalcó Andreas Behnke, profesor de la Universidad de Reading, en un intento por contrarrestar la despolitización del fenómeno y la invocación de una metafísica del bien y del mal para explicarlo.
Aquel día no se nos olvidará nunca. Mi madre gravísima en el hospital, la televisión retransmite unas imágenes que vi como una publicidad de la película típica de catástrofes. El móvil que suena, una amiga que ya no es. Pregunta
¿lo estas viendo? Yo: si, qué pasa...

Era el 11 de Setiembre de 2001.Lo luminoso del verano y se volvió más oscuro  que el otoño anunciado. El día se repetía una y otra vez, incluso por la noche.

(fotografía Hiroshi Sugimoto)

martes, 9 de septiembre de 2014

amantes muy vengativas



Mantengo la teoría que las amantes abandonadas que cuentan su pasado, lo hacen con lo que vieron y tenían más a mano- incluso un poco exagerado-, para ser inmediatamente  dilapidadas en la pira de la moral; que defiende la infidelidad, pero no la autobiografía.
Algunas no lo cuentan: se suicidan.

Viene esto al caso, porque resulta que a los Pujol padre e hijo, parece que les han denunciado unas amantes muy chivatas. Y en lugar de agradecerles los favores prestados por sacar de la impunidad a unos autócratas envueltos en la bandera nacionalista-ética, se les cuestiona diciendo que es sed de venganza lo que les lleva a contar las bolsas repletas de millones, que les vieron a sus amantes. El padre además de feo, era infiel. Y sermoneador de la ética. Además, lo que cuentan es verdad pura virgen.

La periodista Valérie Trierweiler, ha revolucionado la vida política gala publicando un libro demoledor para la ya dañada imagen del jefe del Estado, cuyo apoyo popular era ayer del 13%, según un sondeo de los periódicos.

No son las primeras, pero en el caso de la exnovia de Hollande, ha sido sometida casi al tratamiento de María Antonieta depués de decir "si el pueblo no tiene pan, que coma croissants".Todos los medios hicieron bromas, cuando fue hospitalizada después de enterarse de las andanzas motorizadas de su novio, llamándola histérica.Dicen que caía mal, pero ella no parece que recortaba los salarios, ni hacía bromas sobre dientes.

La novia - que en el colmo de la gracia, le pone los cuernos con otra, sin ni siquiera estar casados- ha escrito un irónico y periodístico libro titulado "Gracias por este momento". La república ha temblado. Pero desde luego Hollande se lo merece.“Se presenta como un hombre al que no le gustan los ricos”, ha escrito Trierweiler en el pasaje quizá más devastador del texto: “En realidad, no le gustan los pobres. Él, hombre de izquierdas, les llama en privado 'los desdentados', muy orgulloso de su broma”. Ella le conoció a lo largo de nueve años, de cerca. Incluso puede que caiga muy mal- se reían cuando fue hospitalizada después de enterarse de las andanzas motorizadas de su compañero.

Un Presidente de la "Grandeur" que sale en moto, con casco, a yacer con una actriz se merece eso y más. Ya su deriva de gobierno demostraba que muy dedicado a gobernar no estaba. Llegó mintiendo, recortó y recortó, hasta que cabreó a Francia entera menos ese13% que seguían creyendo en ese señor de gafitas con pinta de seminarista que además en el lecho post-coital le dice a la escribidora que los pobres son unos desdentados.Por cierto, ! vaya carrera de los últimos cinco presidentes de la France!

Siempre he mantenido que los crímenes del corazón se ven con cierta lasitud. El ser infiel se confunde con "se fue porque se enamoró". Te echan del trabajo y todo el mundo te da el pésame. Ahora bien te abandona un infiel y el personal mira como diciendo "algo habrá hecho".

Lamentablemente yo creo que Hollande es un necio-político de carrera, que lo único que le importa es el poder y tener varias mujeres pendiente del ídem, porque él no da ni para una señora.Ya abandonó - o quizás fue ella- a la madre de sus cuatro hijos y ahora la ha regalado el Ministerio de Ecología; desde luego él no lo es.

Así que en verdad en verdad os digo, que si no fuesen por los libros de biografías de personas que se han sentido timadas, nunca ningún poderoso tendría otra cosa que la hagiografía escrita por él (negro), o una biografía pagada.

Y vayan a las librería y vean la cantidad de libros que cuentan la historia desde la barrera de los cornudos políticos. Personas que creyeron en ellos, les votaron para luego vivir lo su traición al llegar al poder. Lo personal es político.Desde luego yo me fio muy poco de los que engañan de puertas para dentro.  Amén.

Vivimos tiempos en que es mucho menos importante una traición personal que cualquier otra. 

jueves, 28 de agosto de 2014

putin exceso de testosterona



En febrero de este año estuve en Moscú, inaugurado una exposición de fotografía. Me pareció una ciudad tan triste que entiendo sus pasiones, su literatura y los suicidios de sus poetas. Me enamore de las Pussy Riots y cuando vuelva otra vez en Octubre con otra exposición al Museo Puhskin miraré con cuidado todo lo que me dicen tiene de apasionante y que no me dio tiempo a ver. Pretendo llegar a San Patesburgo, ver la casa de Tolstoy que decía
  • "Cuando pienso en todos los males que he visto y sufrido a causa de los odios nacionales, me digo que todo ello descansa sobre una odiosa mentira: el amor a la patria."

Deseo que Putin - ese señor absolutamente macabro-corrupto y guerrero- no tenga las fronteras de Siberia prohibidas a los vuelos extranjeros, que dejen la de plaza Ucrania y que las palomas de La Paz le caguen en su chaqueta.

Nada más, hoy ha prohibido salir a manifestarse, mañana prohibirá reír, si  no lo ha hecho ya. Que su cabeza le confunda.
Y acerca de esa manía de liarse a guerras para defender las tonterías de sus señores rescato uno de los momentos más hilarantes de una fábula moral con tanta carga mortal como los Viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, en la que Korczak relata el techo de la sandez humana: “Matías se sorprendió enormemente cuando Bum-Drum le contó que en el siglo pasado hubo una guerra de quince años entre dos reyes negros, únicamente porque mientras uno metía el dedo de la mano derecha en el agujero izquierdo de la nariz en señal de bienvenida, el otro lo hacía al revés. El pueblo enteró se rebeló. Los sacerdotes y los otros reyes se unieron a la causa. Unos decían que se hacía así, otros que asá. Empezaron a pelear para ver quién tenía razón. Quemaban chozas y aldeas enteras, mataban a las mujeres, tomaban en cautiverio a los niños y los esclavos eran arrojados como comida a los leones. Hasta que estalló una epidemia de peste y hubo tal hambre que no pudieron seguir luchando”.
Y con el conflicto de Ucrania veremos si en ese momento permite volar sobre Siberia de nuevo. 
(montaje partisana)

jueves, 14 de agosto de 2014

no ponga un psicópata en su vida.



Un psicópata no necesita compararse: está íntimamente convencido de ser mejor que los demás; puede fingir humildad para conseguir poder, pero se sabe superior.

Son megalómanos y ególatras.

Los psicópatas son seductores y divertidos: de un atractivo superficial, cierto, pero nada empalagoso. Los que se aburren suelen ser ellos: enseguida se cansan de todo. Es otro modo de distinguirlos.

Actúan a ráfagas: no piensan a largo plazo. Suelen apasionarse por relaciones intensas y breves: enamoran y se enamoran rápido de amigos íntimos; de grandes amores; de obsesiones... Y luego las cambian rápido.

Influyen en nuestras vidas. Hay un capitalismo - el responsable de las subprime- que compensa a los poseedores de rasgos psicópatas: como la búsqueda de ganancia sin límites a corto plazo, sin importar los perjuicios que su beneficio ocasione a los demás.

Es el rasgo distintivo del psicópata: no siente nada por los demás, pero sabe fingirlo.
Porque cada día hay más, y aparecen en todos los lugares pero sobre todo son gente poderosa. Politicos, banqueros, ejecutivos, billonarios, hoy quiero repetir esta entreda para ayudarles a detectarlos.No disparan pero matan.

Es simpático y encantador. Llegó a confesarme -y casi le creo- que le importaba mucho lo que pensara la gente de él y que hacía cualquier cosa para ser querido.

Un psicópata siempre se revela cuando le atribuyes alguna debilidad.

Un psiquiatra preguntó a uno de ellos  si "necesitaba" que los demás le quisieran y se delató: dijo que se esforzaba en ser querido porque "es más fácil que los que te quieren hagan lo que quieres".

Uno sabe que no es psicópata si tiene ansiedad y sentimientos de culpa, es muy inseguro y hace casi cualquier cosa para sentirme querido.

El psicópata no siente ninguna ansiedad, y mucho menos culpa. Se siente a gusto consigo mismo sin necesitar a nadie. Por eso son tipos que exhiben una pasmosa serenidad siempre.

Poseen el gran atributo del líder: cabeza fría. Por eso los psicópatas llegan a ser buenos banqueros, empresarios, políticos... Pero son pésimos artistas y escritores.

Sin empatía no puedes llegar a entender a otro ser humano. Un psicópata puede mandar, engañarle, asesinar en masa a los demás, pero nunca llegará a desentrañar cómo somos.

Cuanto más poderosa es una jerarquía y cerrada su sociedad, más fácil se lo pone al psicópata. Para detectarlo, investigue su infancia y hallará episodios de crueldad insólita con los débiles: sean otros niños u animales.

Suelen pactar entre ellos con éxito, porque se entienden y respetan más que a los demás humanos, a los que consideran inferiores por su debilidad, que es preocuparse por lo que sienten o piensan los demás.

Según el Dr. Hare, más o menos tenemos respondemos a algunos rasgos, pero en algún punto de la escala se produce un salto incremental en el que ya eres psicópata.
Les encanta la fama y figurar, y figuran sin esfuerzo. "Fotos, no, gracias", pero al día siguiente están en todas las portadas. Y al fin consiguen que edificios, bibliotecas, calles, fundaciones lleven su nombre... ¡en vida!

Son esos poderosos que besan niños y acarician perros y corren luego al aseo a lavarse. Si se fija, los detectará.
Esta entrada la publiqué pero vuelvo sobre el tema porque me parece muy necesario.

viernes, 1 de agosto de 2014

personas muy tóxicas pero patriotas


En la magnífica película de "Senderos de gloria" de Stanley Kubrick hay un momento en el que se dice "la patria es el refugio de todos los canallas". Siempre me han horrorizado esas personas que se les llena la boca de cosas que pareciendo importantes no lo son tanto: patria, pueblo, moral, ética etc.
Tenemos el caso de un señor "honorable" que no lo fue nunca porque mintió, robó, y se le llena la boca con "fer país". Generalmente estos personajes no pagan sus impuestos.

Ahora descubierta la tostada- por cierto quemada por todos los lados familiares- aún hay políticos que dicen que sienten compasión. Son los mismos que no mueven un dedo por quitar la casa a ancianos, familias con niños, o meter en prisión a alguien que ha cometido un terrible robo de 1000 euros.
La tierra está repleta de canallas que hablan de cosas que ni conocen con una seguridad del que estuviese licenciado por Stanford.

Nadie levanta el dedo para decir que mienten, que se sabe que son evasores fiscales, que tienen cuentas en paraísos en los que no viven porque el paraíso para ellos está cerca de su "famiglia".

Los crimenes más serios necesitan de un círculo familiar para taparlos y la "famiglia" es una cosa sagrada, fuera de ella puedes matar, robar o desgraciar a otro, que la familia se encargará de decir que el otro era malo y quería hacerle daño.

La metáfora de los Pujol-Alcapone es metáfora de muchas familias elegantes, que en realidad se comportan como macarras- bueno los macarras son más finos- para dar rienda suelta a todos sus vicios, sus desprecios, sus chulerias, y sus crímenes.

Lo que me sigue extrañando -y es que soy una ingenua- es como mienten como si estuviesen en posesión única de la verdad. Y luego está lo de sus compañeros-compiñes apoyándolos. Hasta que estos tipos y otros no sean desterrados de la vida pública e incluso de la privada aquí no cambiará nada.

Vamos a ver si podemos, que no estoy segura.

viernes, 25 de julio de 2014

el arte de disponerse a no hacer nada.



Durante siglos, se pensó que el desarrollo tecnológico permitiría al ser humano disponer de más tiempo libre. “Los radicales del siglo XIX como Marx o Bakunin apostaban por una sociedad basada en el ocio”, recuerda Smart. “Economistas mainstream como Keynes pensaban que hoy en día tendríamos una jornada laboral mucho más corta, y Oscar Wilde escribió que los pobres debían ser liberados por las máquinas”. Sabemos perfectamente que no sólo no trabajamos menos, sino que la tecnología ha provocado que dediquemos las 24 horas del día al trabajo, a diversos compromisos familiares y sociales y a consultar las notificaciones del móvil.

“Debemos construir la habilidad de ser nosotros mismos y no hacer nada. Eso es lo que los teléfonos han hecho desaparecer. La capacidad de estar quietos. Es en lo que consiste ser una persona”. Con esta cita del cómico Louis C.K., el científico y escritor Andrew J. Smart ilustra uno de los grandes problemas del ser humano en el siglo XXI: la necesidad autoimpuesta de estar permanentemente ocupados. El ocio es el enemigo, algo que nos detiene en la conquista de nuestros objetivos y que puede acabar con nuestro bienestar material. Sin embargo, el esfuerzo continuo no nos hace más felices, ni siquiera nos permite conseguir mejores resultados. Simplemente, acaba con nuestra creatividad, con nuestra felicidad y nuestra humanidad.

El arte y la ciencia de no hacer nada, es el título del libro en el que explica desde un punto de vista neurológico –aderezado con observaciones literarias y filosóficas– por qué deberíamos empezar a no hacer nada. En primer lugar, “el cerebro es una maravilla compleja y no lineal que siempre está activa”. Hay partes de nuestro cerebro, como el córtex prefrontal, que se activan cuando no hacemos nada y que “te permiten acceder a tu inconsciente, tu creatividad y tus emociones”. Perder el tiempo potencia nuestras habilidades, nos ayuda a conocernos y a sentirnos en paz. La conclusión, para Smart, está clara: “Es aceptable ser vago”. Smarta acaba de publicar el libro "El arte de no hacer nada"

El hombre no nació para trabajar. Se trata de una idea que lleva circulando desde hace mucho tiempo en la neurociencia y que ha formado parte de la cultura durante siglos. Sin embargo, la revolución industrial, el capitalismo, la urbanización de la sociedad y la globalización han cambiado las costumbres del individuo y han convertido el tiempo en el bien más preciado. Por el contrario, la vaguería (o, mejor dicho, la ociosidad) es hoy en día un importante tabú. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Se tiene la falsa creencia de que si dejásemos a la gente tener todo el ocio que quisiera nadie trabajaría

La ética protestante, heredada por el capitalismo, comenzó a cambiar las tornas respecto al trabajo, que durante siglos había sido considerado un castigo divino. “Lutero pensaba que los pobres eran vagos y necesitaban ser castigados con el trabajo duro”, explica Smart. “

 “Las largas horas de trabajo benefician a la élite de varias maneras –consiguen convertir el valor de nuestro trabajo en beneficio–, mientras estamos intentando trabajar todo lo posible no nos organizamos, algo que siempre ha sido una amenaza a sus intereses”. Otra contrapartida: “Previene el pleno empleo porque siempre puedes amenazar a los empleados con el desempleo por trabajar lo justo, pero si todos trabajásemos menos horas podríamos emplear a todo el mundo”. ¿La paradoja inherente a todo ello? “Si sólo trabajásemos unas pocas horas al día, seríamos tan productivos o incluso más que si lo hiciésemos diez horas al día”.
Creo que se tiene la falsa creencia de que si dejásemos a la gente tener todo el ocio que quisieran nadie trabajaría”, argumenta Smart. “No creo que eso sea verdad: la gente trabajaría en lo que desease, no en la basura en lo que suele trabajar. La gente no es vaga, simplemente tiene trabajos lamentables”.

El culto a la agenda apretada. Pero ese culto a la productividad forma parte ya casi inseparable de nuestras vidas. Exigimos a nuestros hijos que se olviden del ocio, tan necesario para el desarrollo emocional y personal, y abracen un gran número de actividades extraescolares o aficiones, siempre vistas como una obligación, como es el caso de aprender a utilizar un instrumento musical o practicar un deporte. “Nos sentimos culpables si no tenemos a nuestros hijos apuntados a natación, música, chino, etc”.

Esta trampa no deja de producir paradojas. Una de ellas es que aquellos que más dinero y poder tienen en sus manos son precisamente los que disponen de menos tiempo libre. Sin embargo, Smart sugiere que algunas personas podrían disfrutar más, o estar más preparadas biológicamente que otras, para aguantar el estrés. “Los CEO, banqueros y políticos no son la clase de personas que uno consideraría creativas o que te gustaría conocer de forma personal”, sugiere el científico. “Su ocupación los daña de la misma manera que a los demás, pero en la situación presente se benefician de ello, incluso aunque les haga daño a la larga”.

Andrew Smart el autor del libro trabaja con la Universidad de Nueva York. “Insisto en mi libro en que estar desocupado es bueno por sí mismo, no para convertirse en un hipster digital más productivo”. Esa es una de las paradojas del libro. Si bien sugiere que tomarse varios descansos en el trabajo o dejar la mente vagar durante un buen rato al día puede mejorar nuestra creatividad  y desempeño en el trabajo, Smart es particularmente crítico con la utilización de su libro para conseguir ser aún más eficientes.

“Es difícil escapar de ello, porque hay quien lee mi libro y se dice 'oh, vale, ahora tengo que añadir no hacer nada a mi lista de tareas'. Es no haber entendido nada”, se lamenta Smart, que explica cómo la escritora Bridig Shulte, autora de Owerwhelmed, un libro sobre la falta de tiempo libre en nuestra sociedad, recibe continuamente ofertas por parte de importantes think-tanks para explicarles cómo el ocio puede hacer más productivos a sus empleados.

El ser humano esté perdiendo aquello que le distinguía del animal, la capacidad de autorreflexión y de conciencia sobre uno mismo. Por el contrario, nos estamos convirtiendo en una mezcla de los animales que sólo son capaces de reaccionar a los estímulos de su entorno y las máquinas que obedecen constantemente órdenes externas. “La habilidad para pensar sobre nosotros mismos es una capacidad humana que ninguna otra especie puede llevar a cabo”, añade Smart. “Requiere una gran corteza prefrontal y la capacidad de metacognición. Si dejamos que esta habilidad se atrofie de forma individual, tendrá consecuencias socialmente negativas”.
Smart traza un paralelismo con la adicción al tabaco. Cuando empezamos a fumar de adolescentes, resulta atractivo porque nos hace parecer más mayores y más interesantes; pero para cuando nos damos cuenta de que nos perjudica, nos encontramos con que la motivación inicial se ha esfumado y es difícil hacer desaparecer la adicción.
¿Qué podemos hacer, por lo tanto, para poner el freno de mano en un mundo en constante movimiento sin que este nos lleve por delante? Smart lo tiene claro: “Conseguir una sociedad basada en el ocio probablemente requería algo parecido a una revolución”. Mientras tanto, está en nuestras manos (íntimas y privadas) intentar detener el caos que nos rodea. “Cuando tengo un momento en el que no he de hacer nada, intento detener la urgencia de encontrar algo que hacer”, explica. “Intento sentarme hasta que me interrumpen. Te sorprendería el beneficio de robar breves momentos a lo largo del día para desconectar. Una vez manejes esos pequeños momentos de desconexión, puedes construir gradualmente una tolerancia a los períodos mayores”

Barato, sencillo y efectivo, aunque conviene tener a mano un ejemplar de El arte y la ciencia de no hacer nada, ante la nada descabellada posibilidad de que alguien nos llame “holgazán”.

La idiota : Y si nos lo llaman oidos sordos. He pasado una temporada de plena actividad sin ninguna necesidad, y me he perdido. Al final necesito pensar  porque el pensar en nada hace que mi vida resulte más difícil pero mucho más consciente. Dejar la droga del trabajo ininterrumpido para los que se aburren consigo mismos. Gente peligrosa que siempre busca alguien que le distraiga.

miércoles, 16 de julio de 2014

el anti facebook y sinceridad



El complemento más honesto de las redes sociales está aquí. Venía haciendo falta algún accesorio, app o widget que pusiera coto al "todos somos amigos", "qué buenas personas somos" , "a ver si coincidimos todos en algún sitio y nos tomamos algo" que estaban en el ADN de FacebookInstagram o Foursquare
Hacía falta un servicio que nos hiciera más fácil hacer realidad el soberano deseo de no querer ver a otra persona ni en pintura. Algún servicio de geolocalización que nos permitiera correr (o caminar elegantemente) en sentido contrario de un ex, de un antiguo amigo o, llegado el caso, de un jefe. Y esa obra social, queridos lectores, ha llegado y se llama Cloak, una palabra que pudiéramos traducir al castellano como capote o tapadera. Su eslogan promete que nos ayudará a pasar de incógnitos en la vida real. Nada más y nada menos. 
Uno de sus creadores, Chris Baker, es un viejo conocido por haber sido director creativo de Buzfeed y por su prolífica creación de productos digitales para sociópatas. Léase, aplicaciones misántropas.  Por ejemplo, de su cerebro salió la versión para navegadores de Unbaby.me, que escondía las cascadas de fotos de bebés de Facebook, y en algunos casos las cambiaba por fotos de gatos. Otra de sus creaciones es Hate with Friends, una herramienta que permite determinar con una precisión casi exacta si usted y uno de sus "amigos" de Facebook se odian. Es tan inteligente que puede informarle de si el odio es recíproco. Además, le envía una alerta cuando algún otro amiga también ha empezado a odiarle. Que todo se pega e información es poder. 

Pues Baker junto a Brian Moore han traído Cloak a nuestras vidas. La app utiliza la información de Instagram y Foursquare para espiar dónde están sus amigos, los coloca en un mapa, le permite poner una alarma a los que preferiría no cruzarse en su camino, y le avisa cuando hay cierto peligro de que se alineen los astros y acabe usted coincidiendo con quien no quiere.


Con Cloak en su móvil usted dispondrá de un mapa de situación que estará conectado a Foursquare e Instagram, de momento y donde podrá ver la geolocalización de sus amigos (repito, de aquellos que se geolocalicen). Usted podrá revisar el mapa cada vez que quiera y poner una bandera encima de aquellos contactos con los que no le gustaría coincidir. Así Cloak podrá mandarle una alarma, una especie de orden de alejamiento, que le avisará cuando las distancias se estén acortando y esas personas estén entrando en su espacio geográfico. También podrá decidir cuál es su radio geográfico. Es decir si quiere que le avisen cuando esa persona está a dos metros o a dos kilómetros. 

Según sus fundadores, ya tienen 200.000 usuarios. ¡Tanto buen rollo no era verosímil! Y, según las revisiones de la app, los contactos que con más frecuencia se marcan como apestados suelen ser los ex, los vecinos con incontinencia verbal, los compañeros de trabajo y los jefes en esos días en que se ha dicho alguna mentira piadosa. 

Los fundadores de Cloak dijeron al diario The Washington Post que ellos no habían creado "una parodia" sino una "herramienta útil" para la vida social. "Hemos vivido el éxito de redes sociales como Facebook y Twitter que nos han mantenido unidos, pero personalmente creo que los proyectos antisociales están en alza, cada vez vemos más este tipo de herramientas". 
Moore y Baker recuerdan la insistencia con la que durante años los usuarios pidieron a Facebook una opción de "No me gusta". Algo que de momento no ha llegado. "En el mundo de Facebook simplemente no hay espacio para ser  "algo menos que amigo" de otra persona". 

La foto es de otra mentira pidosa: Libertad Igualdad ¿de qué? ¿o, para qué?

lunes, 14 de julio de 2014

Mente en blanco




No pienses en nada, deja la mente en blanco. Se dice pronto, pero no resulta nada fácil. En cuanto se pone uno a la tarea, resulta que nada empieza a ser algo. Peor aún, algo inaprensible y efímero como un espectro, un itinerario absurdo sin memoria del origen ni aspiración a un destino, una patera a la deriva sin la menor esperanza, una pesadilla de oscuridad y vacío. ¿Te ha pasado alguna vez? A los voluntarios del experimento de Timothy Wilson, un psicólogo audaz de la Universidad de Virginia, sí les ha pasado, y no una vez sino 11: durante los 11 interminables experimentos a los que han sido sometidos, y que seguramente no olvidarán en lo que les quede de vida.
El concienzudo estudio de Virginia muestra por encima de toda duda razonable que los humanos odiamos quedarnos solos con nuestros pensamientos, aunque solo sea 10 minutos. Si te dejan solo sin el móvil ni la tableta, sin el libro ni la música, tu pensamiento no logra concentrarse en nada y se limita a vagar de una cosa a otra de la forma más torpe e inútil. La experiencia es tan desagradable que el 67% de los hombres y el 25% de las mujeres prefieren recibir una descarga eléctrica antes de acabar esa experiencia pavorosa, esos 10 minutos de eternidad. Increíble pero cierto, y publicado en Science.
Pocos artículos técnicos vienen encabezados por una cita poética, pero en este caso Wilson, de manera comprensible, no ha tenido más remedio que recurrir al Paraíso perdido de Milton: "La mente es su propia morada, y en sí misma puede hacer un cielo del infierno, un infierno del cielo". Y sobre todo lo segundo, cabría añadir tras este trabajo.
"Nuestra investigación", dicen Wilson y sus colegas de Virginia y Harvard, "muestra que la mayor parte de la gente prefiere estar haciendo algo –incluso dañarse a sí mismos— que no hacer nada o sentarse en soledad con sus pensamientos". Los 11 experimentos muestran de distintas formas que los participantes, antes de quedarse solos consigo mismos, prefieren escuchar música, navegar por la red o mandar mensajes con susmartphone. Incluso recibir una desagradable descarga eléctrica y largarse a su casa antes de que pasen los 10 minutos. Cabe preguntarse qué ha sido de la proverbial gandulería que se le supone a la especie humana.
Los 10 minutos son solo un promedio: los experimentos oscilaron de 6 a 15 minutos –esto último ya una tortura—, e incluyen a gente de los 18 a los 77 años de todo tipo de extracción social y nivel académico y cultural. "Aquellos de nosotros que anhelamos tener un poco de tiempo para no hacer nada más que pensar", dice Wilson, "seguramente encontramos estos resultados sorprendentes; para mí desde luego lo son; ni siquiera la gente mayor mostró la menor debilidad por quedarse sola pensando".
El primer autor del estudio no cree que ese horror al vacío sea una consecuencia del ritmo frenético de la sociedad actual o la seducción incesante de las novedades tecnológicas. Más bien piensa que esa interminable sucesión de innovaciones técnicas es una consecuencia de nuestra sed natural de actividad. Primero fue el horror al vacío, y después vino Whatsapp a paliarlo. Antes había libros y punto de cruz para la misma función.
Wilson y sus colegas intentan averiguar ahora a qué se debe esa pasión de la gente por hacer cualquier cosa en lugar de no hacer nada. "Todo el mundo disfruta de vez en cuando soñando despierto", dice el psicólogo, "o fantaseando sobre cualquier cosa, pero este tipo de pensamiento parece ser placentero solo cuando ocurre espontáneamente, no cuando se le pide explícitamente a la gente que lo haga". Pedir a alguien que deje la mente en blanco no parece ser una gran ayuda.
La mente es en verdad su propia morada, dijo Milton. Pero, como señaló otro poeta, en ninguna parte se está como fuera de casa.