jueves, 13 de diciembre de 2018

los reyes del baile


Que los políticos eran adictos al baile lo sabíamos: adictos a cambios de opinión , a decir que si cuando dicen no, a ser tan inocuos como un vals, a bailar la yenka como Pedro Sánchez: adelante, detrás, un dos tres...
Pero la reina del baile es Teresa May, que como siga haciéndolo tan descontrolada en el ritmo, se va a ir a practicar fuera de Downing Street.
Macron quiso acabar con los partidos y dar más poder al gobierno y le han salido unos franceses no tan partidarios del orden,vestidos de amarillo con los que se desespera porque carecen de organización y líder con el que hablar para negociar.
Estos tres lideres tienen mucha marcha, mucho baile, pero no controlan bien sus pasos por lo que les vaticino que acabarán fuera de la pista.


lunes, 10 de diciembre de 2018

ser humano, y querer



El problema de ser humano y del ser humano: que uno le coge cariño a las cosas, que se acostumbra a la vida muelle y que propende a la propiedad privada, incluso militando en partidos que la repudian. En Iberian, más.

jueves, 7 de junio de 2018

el gobierno bien, gracias.




Pedro Duque es el español con una visión más global de la Tierra, quizás el titular de cartera que llega a esas alturas sin sentir vértigo y el nombre que confirma la vocación de altos vuelos del nuevo Gobierno.

Esto de la testosterona, lo de los “cojones” y los “huevos” y la “hidalguía”, tan latino y tan español (catalán, también), debería notarse con la gran presencia de mujeres en el gobierno. Sólo hay algo peor que los hombres, las mujeres que quieren hacer de hombres. Las que Sánchez nombra tienen muy buena pinta,y buenos curriculos, ojalá sean libres.

Así que en principio el gobierno no nos parece mal (a muchos) y lo de Huerta en Cultura tampooco hay que extrañarse, tiene muchos amigos en el tema. Se trata de rapartir, sonreír y hacer pocas cosas importantes para que no se note y no traspase. 

Muchas mujeres, algunos hombres testados, buenos profesionales (palabra que me da menos miedo que la de expertos), y la cuota gay que me parece baja.

jueves, 31 de mayo de 2018

Política no es simpatia


La política no consiste en gritar eslóganes. La política es el debate público entre personas con diferentes puntos de vista; es cuestión de empatía. La empatía es completamente diferente de la simpatía. La empatía nos permite ponernos de parte de alguien que no es como nosotros, respetar a alguien que no está de acuerdo con nosotros. En cambio, la simpatía lleva al odio y a la guerra. En política, esto ocurre con mucha frecuencia. Simpatizamos con las ideas de determinadas personas y no con las de otras, y por eso las odiamos. Tenemos que escuchar a quienes tienen puntos de vista diferentes. De lo contrario, nos encaminamos hacia el desastre. La simpatía conduce a la guerra. Creo que, en último extremo, la simpatía levanta muros, mientras que la empatía tiende puentes”.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Madrid mola para vivir

Madrid ocupa el puesto número 23 en la lista de las ciudades con mejor calidad del mundo, por delante de otras grandes urbes como Nueva York, París o Londres, según un informe elaborado por los economistas de Deutsche Bank, pese a que el precio del alquiler ha aumentado un 24% en solo un año y los salarios solo un 10%.
La calidad de la atención sanitaria, el precio de la vivienda, el clima o el tiempo que se pierde en desplazarse desde casa hasta el trabajo son algunos de los factores que posicionan a la capital española en las primeras plazas del mundo de las 50 analizadas. 
Además, en Madrid el sueldo medio este año asciende a 1.975 dólares netos mensuales (1.700 euros), un importe un 10% superior al registrado en el informe del pasado año, según los economistas de Deutsche Bank. 
No obstante, Zúrich continúa siendo en 2018 la ciudad con el mayor salario del mundo, con 5.764 dólares (5.000 euros), seguida de San Francisco, Boston, Nueva York o Sídney. Al otro lado de la tabla se sitúa Yakarta, en Indonesia, donde el sueldo es de 436 dólares (377 euros). 
En cuanto al precio de los alquileres, por un piso de dos habitaciones se paga 1.148 dólares (993 euros) en Madrid, un 24% más que hace un año, frente a la ciudad más cara para ser inquilino, Kong Kong, donde se paga 3.737 dólares (3.230 euros).

Wellington mantiene el liderazgo

La ciudad de Wellington, en Nueva Zelanda, se vuelve a alzar este año en primer lugar, seguida de Zúrich, Copenhague, Edimburgo y Viena, como las cinco mejores ciudades del mundo para vivir. 
En los últimos puestos se encuentran Pekín, Río de Janeiro y Manila, capital de Filipinas, aunque, según apuntan los analistas de la entidad germana, la calidad de vida "siempre es la medida más subjetiva del estudio". 
El mejor país para comprar el último iPhone 8 es Estados Unidos, donde cuesta 924 dólares (800 euros), en contraposición con Brasil, donde puede llegar a costar hasta 1.337 dólares (1.156 euros). 
Respecto a ir al cine, el precio medio en Madrid es de 11 dólares (9,50 euros), un 2% menos que hace un año, mientras que en Zúrich es de 18 dólares (15,50 euros), la ciudad más cara para ver una película. 
Esta ciudad también se alza como la más cara en el 'pack' conjunto de cine, cena, un par de cervezas y un taxi a casa, que cuesta 203 dólares (175,7 euros), el doble de lo que cuesta en Madrid, 105 dólares (91 euros).

domingo, 24 de diciembre de 2017

patocracia: gobernados por psicópatas locos





La Patocracia, progresivamente, lo paraliza todo. En el libro "Ponerología Políitica", de Andreu M. Lobaczewsky, se sostiene la tesis de que al menos el 6 por ciento de la población mundial es psicópata y hay también un 12 por ciento de personas sometidas y colonizadas, al servicio de los locos.

Łobaczewski psiquiatra polaco adoptó el término de la rama de teología que trata del estudio del mal, derivado de la palabra griega poneros. Según Łobaczewski, todas las sociedades oscilan entre "épocas felices" o épocas de prosperidad, durante las cuales el conocimiento psicológico avanzado de la influencia de la psicopatología en las esferas de poder es suprimido, y "épocas infelices". Durante las épocas infelices, la inteligencia y sociedad en su conjunto pueden recuperar este conocimiento especializado para instaurar el orden social hacia una línea de sanidad mental. Hay que hacer notar que épocas felices no implica tiempos moralmente avanzados, pues Łobaczewski deja claro que esta felicidad o prosperidad puede suponer la opresión de un grupo localizado.

Łobaczewski define muchas caractepatías específicas, que en la psicología occidental se refiere a los trastornos de la personalidad, según pavimentan el camino hacia el gobierno final de "psicópatas esenciales" en una patocracia completa. Esto tiene lugar supuestamente cuando la sociedad está insuficientemente protegida contra la minoría que supone tal patología anormal, que está siempre presente en medio (Łobaczewski afirma que la etiología o causa es casi por completo bio-genética). 

Cree que se infiltran en una institución o estado, pervierten la moral y los valores en su opuesto y circula una lengua codificada similar a la del doblepensar de Orwell en lo establecido, usando pseudológica y pseudomoral en lugar de lógica y moral genuinas.

Hay varias fases de patocracia identificables descritas por Łobaczewski. En última instancia, cada patocracia es un destino porque la raíz de la moral social saludable, según Łobaczewski, está contenida en la infraestructura instintiva congénita en la inmensa mayoría de la población. Mientras algunos en la población normal son más susceptibles a la influencia patocrática, y se convierten en sus lacayos, la mayoría resiste instintivamente.
No solo es Trump.

la gestión del vacio grandes inventos ineficaces

 
A principios de 1984, los ejecutivos de la compañía telefónica Pacific Bell tomaron una decisión fatídica. Durante décadas, la compañía había disfrutado de un monopolio virtual de los servicios telefónicos en California, pero ahora enfrentaba un problema. La industria estaba a punto de ser desregulada, y Pacific Bell pronto enfrentaría una dura competencia.

El equipo de gestión respondió haciendo todo lo que los gerentes suelen hacer: reestructuración, reducción de personal, cambio de marca. Pero para los ejecutivos de la compañía, esto no fue suficiente. Les preocupaba que Pacific Bell no tuviera la cultura adecuada, que los empleados no entendían "el concepto de ganancias" y que no eran lo suficientemente emprendedores. Si fueran a competir en este nuevo mundo, no era solo su balance lo que necesitaba una revisión general, decidieron los ejecutivos. Sus 23,000 empleados necesitan ser revisados ​​también.
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La compañía recurrió a un reconocido especialista en desarrollo organizacional, Charles Krone, quien se dedicó a diseñar un programa de capacitación gerencial para transformar la forma en que la gente pensaba, hablaba y se comportaba. El programa se basó en las ideas del místico ruso George Gurdjieff del siglo XX. De acuerdo con Gurdjieff, la mayoría de nosotros pasamos nuestros días sumidos en el "sueño despierto", y es solo mediante la eliminación de hábitos arraigados de pensamiento que podemos liberar nuestro potencial interno. Las ideas místicas de Gurdjieff atrajeron originalmente a los miembros de la vanguardia modernista, como la escritora Katherine Mansfield y el arquitecto Frank Lloyd Wright. Más de 60 años después, los altos ejecutivos de Pacific Bell también se dejaron seducir por las ideas de Gurdjieff. La compañía planeaba gastar $ 147m (£ 111m) poniendo a sus empleados a través del nuevo programa de capacitación, que llegó a conocerse como Kroning.

En el transcurso de 10 sesiones de dos días, el personal recibió instrucciones sobre nuevos conceptos, como "la ley de los tres" (un "marco de pensamiento que nos ayuda a identificar la calidad de la energía mental que tenemos") y descubrió la importancia de " alineación "," intencionalidad "y" visiones del estado final ". Este nuevo vocabulario fue diseñado para despertar a los empleados de su sueño burocrático y abrir sus ojos a una nueva conciencia de alto nivel. Y algunos de hecho sintieron que su capacidad para hacer las cosas había mejorado.
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Pero hubo algunos desafortunados efectos colaterales de esta elevada conciencia corporativa. En primer lugar, según un ex gerente de nivel medio, era virtualmente imposible para cualquier persona ajena a la empresa comprender este nuevo idioma que hablaban los empleados. En segundo lugar, dijo el gerente, el nuevo lenguaje "dio lugar a muchas más reuniones" y la gran cantidad de tiempo perdido alimentando sus recién descubiertos estados de mayor conciencia significaba que "todo tomó el doble de tiempo". "Si la energía que se había puesto en Kroning se hubiera puesto al alcance de la mano, todos habríamos hecho mucho más", dijo el gerente.