martes, 28 de julio de 2009

mi calentamiento global

Hay demasiado discurso respectoal manido tema del calentamiento global. ¿Por qué tanto alboroto? Sólo un cretino se escandalizaría ante el pronóstico de que este planeta será irremediablemente destruido por la especie más necia, egocéntrica y perniciosa de la creación: la nuestra.
Entiendo que ante el bombardeo inmisericorde de alarmas y restricciones usted puede sentirse responsable, incluso culpable, de que, por ejemplo, la garza enana de la tundra etíope haya entrado en una profunda depresión. Visto con la cabeza fría, pregúntese: ¿y qué tiene que ver
eso con mi vida? Sería cínico responder «nada».
Evitemos el maniqueísmo. La serie de desvaríos climáticos tienen mucho que ver con la vida de cada uno. Pero a diferencia de lo que se quiere que creamos, la mayoría de esos desvaríos tiene
un beneficio. Calma. Puedo ver su cara de sorpresa y la inminente pregunta que le sigue: ¿acaso hay una manera de disfrutar el aumento de las temperaturas, el avance de las mareas, la fauna
en riesgo y el deshielo global? Pues sí la hay. He aquí el cómo.
Todos tendremos vista al mar.-
Efecto inmediato y ya registrable del deshielo global es el aumento de los niveles del mar. Para todos aquellos que durante años tuvieron el privilegio de vivir a pocos metros de las orillas marinas, sólo les queda el agradecer por ese tiempo de provecho. Ahora nos toca a los que jamás hemos gozado ese beneficio. Vivo a unos setecientos metros de la costa. Según mis cálculos, para el año 2019 podré ver retozar a mis nietos en las orillas de una playa sin necesidad de moverme de mi mecedora. Gracias, Madre Tierra. (Lo dice un profesor irónico-artístico)
...Y hace días que sufro 38º y si es no es calentamiento. ¿cómo se llama? Y sin nietos.
Tomo el sol ultraprotegida, y aquí les dejo una foto.

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