viernes, 21 de diciembre de 2012

retrato conceptual de españa, y manifiesto artístico irónico

"MANIFIESTO"   
de Luis Camintzer


Presumo de ser un artista revolucionario. Tengo una visión del mundo y la misión de ponerla en efecto. Quiero eliminar la explotación del hombre por el hombre, lograr una distribución equitativa de tareas y bienes, construir una sociedad justa, libre y sin clases.

Para lograr mi ideal tengo que comunicarme con la mayor cantidad de público posible, algo que solamente puedo lograr con una gran producción y un buen sistema de distribución de mi obra. La obra no puede quedar reducida a unos pocos ejemplos artesanales exhibidos esporádicamente.Para llegar al público que quiero convertir a mis ideas necesito medios de producción que hagan mi tarea lo más eficiente posible.

Necesito, también, mano de obra contratada que pueda trabajar en aquellas partes que no requieren mi esfuerzo creativo y que se puedan ejecutar bajo mis instrucciones.Con pocos medios económicos a mi alcance para la adquisición de equipo y maquinaria, me veo forzado a utilizar mi ingenio. Tengo que buscar ocasiones que me favorezcan, aprovecharme de errores ajenos, regatear precios. En otras palabras, tengo que actuar con más inteligencia que aquellos que seguramente se aprovecharían de mí en caso de un descuido.

La misma situación económica me impide contratar ayudantes al salario que se merecen. Tengo que pagar lo menos posible, alargar las horas de trabajo y lograr un máximo de productividad con un costo mínimo. Si en este proceso me llegara a sobrar dinero, lo debo invertir en más y mejor equipo, y en el empleo de más gente bajo las mismas condiciones.

El mayor obstáculo para la difusión de mi obra es la competencia. Hay otros artistas que con ideas parecidas a las mías y con otras, interfieren con mi posible contacto con el público. El público gasta dinero en obra que no es la mía. Con ello distrae su atención de las metas revolucionarias de mi obra y el dinero mal invertido no me permite mejorar mis condiciones de producción. Tengo que lograr imponer mi obra por encima de estos obstáculos.

Obviamente no puedo eliminar físicamente a los artistas que compiten conmigo. Pero sí puedo tratar de desprestigiarlos, de crear rumores, de enemistarlos con sus galeristas, y en general, de sabotear sus canales de difusión. Con algo de suerte y un poco de manipulación podré‚ entonces incorporar esos canales de difusión de obra al mío, asegurando mi preeminencia en el público.

Mis ventas incrementarán, con lo cual podré‚ adquirir más y mejores medios de producción y contratar más ayuda. Podré considerar la posibilidad de acceder a nuevos públicos, crear incluso un mercado internacional para mi arte. Con ello, el día que mis ideales revolucionarios se hagan realidad estará al alcance de mi mano.

7 comentarios:

Genín dijo...

Al final...¿Porqué me encontré recordando el cuento de la lechera?...ajaja
Besos y salud

Temujin dijo...

Este no tiene arte, tiene un negocio que es lo que ocurre cuando te preocupas más de vender que de crear...

Un saludo

marcela dijo...

Genín no es el cuento es un manifiesto artístico de un tipo con mucha ironía, que pretende contar lo que piensan muchos artistas. No es su caso.
Un beso.

marcela dijo...

Temujin,escribe un acto artístico. Vender vende muy poco. Quizás esté descontextualizado, lo siento por no explicar bien el tema.
Un abrazo, siempre eres bienvenido.

Blue dijo...

Jajaja, está genial, de lo más cuerdo y realista que leí últimamente.
Infórmanos de cómo va progresando esa revolución para copiarlo.
Beso, Marcela.

marcela dijo...

Blue, seguro que conoces a Luis Camintzer el artista uruguayo, para mi es un artista absolutamente genial. Encontré ese manifiesto y pensé me lo llevo para la idiota, que buena falta nos hace un poco de inteligencia.
Un beso

Blue dijo...

No, no lo conozco, pero ahora que lo dices voy a echarle una ojeada, jaja.
Besos.