sábado, 10 de marzo de 2012

el tedio como manipulación



Cada día es más difícil pensar sin estar manipulado por los medios que retransmiten una y otra vez las consignas, que los políticos repiten con un desasosegante falta de concepto y de mínima inteligencia. No existen sino arengas de un bando y otro, que nos afectan a todos, para que aburridos, no prestamos la menor atención. Hay que enterarse algo más allá de lo que nos dicen. Hay que descubrir que nunca se repitió tanto las palabras: democracia o constitución y jamás estuvieron tan sometidas a los latigazos de los estrictos gobernantes que dirigen la casa tomada (parlamento)
Foster Wallace escritor que aburrido dejó este mundo, en un libro publicado después de su muerte escribía este párrafo:
Es fácil mover a las masas en una dirección u otra si a la hora de suministrarle información se hace en forma tediosa o por el contrario, se le ofrece como entretenimiento. Cuánto más importante sea para la gente un asunto, más tediosa será la forma de presentarlo. Y a través de la distracción o la diversión se le engañará, se le narcotizará o se le hará tragar los sapos que hagan falta. Y por otro lado, aunque con ambas fórmulas el dolor profundo sigue estando presente, los intereses de unos pocos se seguirán moviendo a su favor. Desde luego, pienso leerme este libro. Da miedo, pero es real.Lo que sorprende al narrador, lo que incita su reflexión es, sin embargo, algo distinto: el uso del tedio y de la indiferencia como arma de control político.
"Todo es de dominio público. Pero ahí está la cosa. Hay muy pocos que hayan oído hablar de todo esto, ni ahora ni en su momento (...) Nadie prestará atención porque a nadie le interesará, debido, más o menos a priori, al tedio monumental de estas cuestiones (...) Por qué nos apartamos instintivamente de lo aburrido. Tal vez sea porque el aburrimiento es intrínsecamente doloroso. Pero puede que haya más. Puede que el aburrimiento esté asociado con el dolor psíquico porque algo que resulta aburrido u opaco no consigue suministrar bastante estímulo como para distraer a la gente de otra clase más profunda de dolor que está siempre presente (...) Y, sin embargo, yo sospecho que hay algo más..., muchísimo más, delante de nuestras mismas narices, oculto precisamente por el hecho de ser tan grande.".
O sea, que no hay tedio inocente. Y quizá ni del todo nuestro.

7 comentarios:

India dijo...

Y ahora, siento culpabilidad y miedo por mi aburrimiento frente a algunas cosas...
Achuchones

Genín dijo...

A mi el aburrimiento me anestesia, por eso nunca me aburro...
Besos y salud

José Antonio del Pozo dijo...

curioso que en la sociedad del espectáculo al final por sobredosis superficial y epidérmica de tanto espectáculo lo que domine sea el tedio, lo propio de los adolescentes mal educados.
saludos blogueros

c c Rider dijo...

Vivimos en un mundo de hiperrealidad, aunque en esencia virtual. La información se agolpa en las pantallas casi pisando a las personas o hechos, máxime en esta nueva era de “crisis”. Y sí, esto de acuerdo contigo que esta singular anestesia del tedio equivale a un virus demoledor. Equivale a un síndrome de Estocolmo, un unanimismo con carencias de “animas”. Así que propongo como antídoto animarse a crear un mundo nuevo, una ilusión que sea brecha al convencionalismo. Creo que genín decía hace unos días (en otra entrada) gustarse anarquista. Pues he recordado la noticia, de la aparición (hace unas semanas) de un escrito de Unamuno. “Mi confesión” donde desgrana su esencia anarquista, y el gusto por contradecirse. Así que ante esta “hiperrealidad” voto por una nueva ilusión leñes!

abbracci tuti

Frankie dijo...

Precísamente, los anteproyectos de textos legales -importantes o no- suelen ser el amontonamiento de palabras más incomprensible y nauseabundo que concebirse pueda, además de poseer una longitud desorbitada y una aridez de pesadilla.

Confían en que con tanta maraña léxica pocos serán los que metan cuchara.

Besos, Marce.

Blue dijo...

Cada vez utilizan un lenguaje más sencillo para hacerse entender por más gente. Los periódicos, a este paso, acabarán siendo cosa de niños.
A mi el aburrimiento no me gusta cuando me lo provocan otros, pero si puedo aburrirme a mi gusto estoy encantada, ja, ja.
Besos, Marcela.

Blue dijo...

Me olvidaba...¡el sombrero, el sombrero!, ja, ja. Es perfecto.

;-)