jueves, 21 de marzo de 2013

el barco se hunde, hay que buscar salvavidas



En el libro "La revolución que esperábamos" del Dr. Naranjo, la educación es la institución más podrida de nuestra civilización pues lo que debería servir para hacernos hombres sirve en realidad para acabar con nuestra humanidad: “Hoy la educación está al servicio del poder y las empresas. Hay una voluntad política para que la educación sirva para tener a la persona dormida, para que forme parte del rebaño. No se puede comprobar, pero funciona así. Uno tarda en darse cuenta porque hemos sido educados en los valores de esta educación. La educación cumple su función deshumanizadora, pero no nos damos cuenta porque somos inconscientes”.

La verdadera función de la educación, cuenta el psiquiatra, debería servir para ir más allá de lo que somos. “En una escuela ideal”, explica Naranjo, “acompañaríamos los procesos de aprendizaje, fomentaríamos la creatividad y ayudaríamos a los niños a saber, sin la presión de las clasificaciones. Los exámenes son trabajo, no educación. Se enseña a los niños a pasar exámenes que no sirven para nada y no son útiles en la vida”.
Los propios maestros, por mucho que critiquen el sistema, son responsables de que éste siga funcionando. El psiquiatra, que vino a España, entre otras cosas, para impartir un curso para profesores, cree que los propios maestros, por mucho que critiquen el sistema, son responsables de que éste siga funcionando sin mayores problemas: “El espanto de la escuela es que el profesor se pone un uniforme interior, y al dar clase deja de ser persona. Son como robots. Muchas mujeres están en la educación por un instinto maternal, pero lo ponen de lado, como si no fuese adecuado dar cariño a los niños y proporcionales una vida feliz”.

La nave se está yendo a pique, pero tenemos un bote salvavidas 
Naranjo asegura también, que estamos entrando en una transformación que habíamos dejado de esperar, y que más bien nos asusta: hasta hoy solo hemos conocido revoluciones políticas e ideológicas, y lo que ahora ocurre es una revolución de la consciencia.
En opinión de Naranjo, nuestros problemas sólo pueden ser resueltos con una conciencia distinta de los que los ha creado. “La educación”, cuenta, “debería ser la institución que liderara este cambio, debería estar a la cabeza, pero es la más obsoleta. Así son las burocracias. Comienzan teóricamente al servicio de algo, pero al final se sirven a sí mismas”.

La transformación, por tanto, no vendrá de manos de un cambio político, del que Naranjo no se fía. “Estoy en una época de mi vida en que estoy tirando la toalla respecto al cambio de las instituciones”, reconoce el psiquiatra. “No creo que se pueda ya hablar con las autoridades, con los que supuestamente tienen poder. Creo que la educación cambiará, si es que cambia, porque cambian los individuos”.

La única esperanza es que este colapso del sistema, sirva para cambiar el modelo. A lo largo de su vida, el psiquiatra, que en Latinoamérica es una reconocida personalidad, se ha citado con todo tipo de ministros y presidentes para hablarles de sus teorías sobre la educación pero, a día de hoy, no tiene la más mínima confianza en ellos: “Pienso que los políticos tienen un acuerdo para irse cambiando sin hacer nada. Cuando llegan al poder creen que van a ostentarlo, pero son parte de una red que no se puede modificar. Hoy en día la política no tiene poder. Los partidos tienen algo de poder aparente, no los gobernantes, pero es el poder económico el que controla todo, y la educación es su socio invisible, parte del complejo militar-industrial”.

Naranjo ya no cree, siquiera, en la protesta ciudadana. Y tiene un mensaje para la ‘marea verde’: “Las protestas educativas no tienen contenido, no piden un cambio en la educación, piden mejores sueldos. No se cree en una educación para trascender la mente patriarcal”.
Esta mente patriarcal, sobre la que Naranjo ha escrito largo y tendido, es para el psiquiatra el origen de nuestros males como sociedad. “Es una mentalidad de hombres cazadores que ya no cazan animales, sino hombres”, explica. “Una mentalidad que nos convierte en depredadores de nosotros mismos”. Por suerte, cuenta, la nave del sistema patriarcal, que construimos hace miles de años, ya no funciona, y está naufragando: “El colapso del sistema es nuestra única esperanza para construir algo mejor. No debemos preocuparnos por que se hunda o no el barco, debemos preocuparnos por encontrar el barco salvavidas”. 
Hay que cambiar la educación para que el mundo cambie. Y eso lleva tiempo.

11 comentarios:

Genín dijo...

Por mucho que busquemos los salvavidas, si el barco no los tiene, la catástrofe está asegurada...
Besos y salud

D. dijo...

tal va siendo hora de aprender a nadar

abrazos Marce.

marcela dijo...

Genín,y si no hay viento habrá que remar. Con salvavidas o sin él, hay que saltar de ese barco.
Besos.

marcela dijo...

D, nadar y nadar e incluso alejarse de las costas.
Irse hacia Nueva Zelanda o algo así.
Un saludo.

Blue dijo...

Todos dicen que la educación está muy mal y todos tienen ganas de hacer experimentos. Pero los mismos que dicen que los exámenes no valen para nada se basan en las calificaciones para comparar la educación de unos países con otros.
Sin la presión de las calificaciones habría que ver a este señor dando clase, jaja. No debe saber, tampoco, que las calificaciones no dependen exclusivamente de los exámenes, o que a veces no dependen nada.

En fin, yo creo que debería ser al contrario, que mucha gente debería pasar un examen según para que cosas. Y ahora se me vienen a la cabeza mil y un personajes públicos a los que de buena gana les pondría la tabla de multiplicar, jaja.
Besos, Marcela.

India dijo...

Blue, la que se saben bien es la de dividir... divide y vencerás...
Como D. pensé en practicar la natación, por si el barco no lleva salvavidas...
Achuchones

marcela dijo...

Blue, yo nos soy partidaria de que no haya exámenes. Es más hoy estaba pensando que por qué los políticos son los únicos que no se les somete a un test de inteligencia y otro psicotécnico para ver si son capaces de soltar algo que no sea las obviedades con la que se presentan. Estamos en manos de cenutrios y te puedo asegurar que profesorado malo hay mucho. Bueno también, no lo dudo. Pero lo que dice ese señor teiene que ver más con enseñar a pensar.
Bueno, ya ves que lo que puede ir mal, va a peor.
Y verás que ya no hablo de economía casi porque creo que ya nos han metido en los alimentos la dósis necesaria para que nos quedemos en la protesta.
Un beso.

marcela dijo...

India, seguro que tú nadas muy bien. P no se trata de salir nadando, sino de que nos maten por asfixia.
La alergia me tiene irrespirable. Un abrazo

Blue dijo...

India, es una estrategia antigua, y de momento van ganando.

Marcela, claro que hay de todo, como en todas partes. Y hay que enseñar a pensar, y hay que enseñar a aprender solo, a aprender procedimientos, a relacionar, etc.
Y el cariño a los alumnos se les demuestra poniéndoles atención y enseñándoles todo eso, no dándoles mimos, que parece lo que viene a decir el señor, jaja.
¿Que se puede mejorar?, claro, y mucho, pero podemos empezar por los contenidos de la televisión, que esos también son los que están educando a muchos mayores.

De economía...mejor no hablar, jajaja.

Besos.

marcela dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Blue dijo...

Bueno, es eso que a veces llaman "abrir la mente" y que no me gusta mucho (por quienes lo suelen decir, jaja). Al final los más inquietos aprenderán y analizarán por sí mismos lo que se propongan, y los menos se conformarán con lo que aparezca delante de sus narices...o casi.
Besos.

Chove sin parar, jaja.