sábado, 19 de marzo de 2011

procurar liberarse de idioteces


El genio nace, se entrena, trabaja, nunca se da por satisfecho. Duda, busca, encuentra y por todo ello consigue serlo.
El idiota nace, se hace, crece, se conforma y entre todas estas ocupaciones, asiste a un idiota sistema educativo.

Es por eso, que apunto algunas ideas que he encontrado en la blogosfera que es la universidad libre más extensa, sabia y racional  que existe. Y te puedes matricular de todas las asignaturas por libre, puedes repetir, nadie se entera si suspendes y no haces el ridículo porque nadie te pregunta.


...Durante mucho tiempo estuve rastreando sin éxito una nota de Daniel Samoilovich, “Elogio de la obviedad en política, la tontería y otras distracciones”, o “El arte del esaqueo, la democracia y sus padres: una apología”. .


En la última cena promovida por alumnos con carnet de escaqueadores irresolubles, a la hora de los postres, el Sr. Daniel Samoilovich se levantó -o al menos, intentó levantarse, porque hay que decir que se había bebido algo más que sopa de acelga- y obsequió a los asistentes con el siguiente discurso:


La chuleta, como toda persona civilizada sabe, es ese pedacito de papel en el que uno anota lo esencial de un tema o lo más difícil de recordar, a fin de disponer de esa información en el momento adecuado (o sea, en los exámenes).


Mi tesis –la que hoy vengo a exponer aquí, y a defender contra todos los obtusos detractores de la chuleta- es que ese pedacito de papel debe ser festejado como uno de los más adecuados instrumentos de educación y aprendizaje. Las técnicas para la construcción de chuletas deben cultivarse con esmero, y propagarse sin egoísmo; un elogio de la chuleta no debe faltar en ninguna ceremonia de fin de curso, y en cada patio de cada colegio debe haber un Monumento a la Chuleta, adecuadamente conservado y limpio de todo testimonio de la actividad digestiva de las palomas.


La razón es simple: libera a su usuario de saber cosas de memoria, con lo cual le deja más tiempo para las artes, las ciencias, las empanadas, las letras y la alegría: en fin, la vida.


El proceso de construcción de muchas chuletas, por otra parte, se parece mucho más al proceso de verdadero aprendizaje que la memorización. Cuando un estudiante construye una síntesis de un tema que cabe en la parte de atrás de una regla, está aprendiendo mucho más que si estudiara el tema entero de memoria con puntos y comas: sencillamente, para sintetizarlo de ese modo tiene que entender de qué se trata, cosa que no siempre pasa con los memoristas.


Otro caso es el de las chuletas que ahorran retener fórmulas. Porque, realmente, ¿qué valor tendría retenerlas? Mucho más importante es, por cierto, saber usarlas (y eventualmente, poder deducirlas). El constructor dechuletas conserva su mente limpia para resolver problemas, teniendo a mano (o escritos en la mano) los instrumentos necesarios: no otra cosa haría cualquier científico serio.


Veamos finalmente las chuletas que guardan listas de fechas, o los accidentes geográficos de la costa este de Canadá. En este caso, si bien la chuleta no sirve para nada positivo, tiene un alto valor negativo, y debe ser festejado como una justa negativa a la pretensión de que uno aprenda cosas semejantes. El chuletero, en suma, no hace más que aplicar concienzudamente esa hermosa frase de Einstein: “No acostumbro atiborrar mi cabeza con cosas que puedo encontrar en cualquier libro”.

Y si lo que está claro es que genios hay pocos, lo ideal es no acabar siendo un idiota. 


16 comentarios:

emmagunst dijo...

pero es un pensamiento fantástico el de este hombre Daniel Samoilovich!!!

no sabía que les decían "chuletas" a lo que acá llamamos "machete"...jajajaja no sé cuáld e las dos palabras suena mas ridícula!

(en una época fui especialista, aunque tuve una amiga, hoy una poeta muy reconocida, que me superaba ampliamente) =)

marcela dijo...

Emma, he puesto lo de chuleta porque por acá-como dicen Vds.- no se va a entender machete.
Me ha parecido un pensamiento magistral.En realidad yo hice muchas, y gracias a eso aprendí algunas cosas que incluso me han servido para ganarme la vida.
Hay que enseñar a economizar tiempo en la escuela, en el trabajo, en cualquier afán, para tener tiempo para las artes y las ciencias...del vivir.
he mirado la luna.
Un beso

India dijo...

Pues yo he sido siempre una idiota,y además lo cultivaba,porque hacía las chuletas para luego no atreverme a utilizarlas,siempre daba gracias de haberlas hecho por lo que pudiera tener de responsabilidad en cuánto conseguí memorizar en el trabajo de escribirlas jijijiji
La transparencia es una jodienda...sabes que tienes un cartel en la frente que te acusa cuando tienes algo no del todo "sano" en la cabeza,así que,tiraba las notitas liliputienses antes de entrar en clase,porque no aprendí a mentir.
Achuchones!!!

Blue dijo...

Ja, ja, ja...me encantó.
Solo hice una chuleta una vez. Fue memorable: un rollito de papel por dentro de un bolígrafo Bic. Me costó tanto trabajo, pasé tantos nervios...y todo para un par de frases, que no volví a repetir!!!
Tiene toda la razón, nada de lo que se aprende de memoria es demasiado importante. O al menos quiero creer que es así porque siempre escapé de aquello que tenía que embutir a la fuerza.

Bicos**

Carmela dijo...

Muchas veces pensé que si se hicieran libros con las chuletas, sería más facil aprender. La sencillez de laspalabras resumidas en una chuleta, encierran muchas veces lo útil de esas largas páginas. Y el tiempo que empleé en aprenderme esa larga lista de reyes y fechas, tiempo y angustia de no habermanera dememorizarla,no me sirvió para nada, sigo sin recordarlani puñetas me ha hecho falta.
Siempre recuerdo una noche de angustia de uno de mis enanos, estudiando la flora autóctona de extremadura, y en medio de ello le dije intenta recordar dónde se situa en el mapa, y me dijo ni idea mami, no sé donde seencuentra....pero su flora tenía que aprendérsela.

Gata Chopada dijo...

Llego del blog de Blue; he visto la foto ésa del gato estratega y no me he podido resisitir (el poder de una imagen).
Nosotros tuvimos un profesor que nos animaba a hacer chuletas. Seguramente conocía a Samoilovich, porque decía que la mejor manera de estudiar un tema, era haciéndose la chuleta.
Servidora se ha hecho muchas chuletas en esta vida (debería existir un museo de la chuleta; algunas eran auténticas obras de arte realizadas con la más alta sofisticación y maestría), pero sigo siendo una idiota.
Saludos.

Desclasado dijo...

Aquí uno medio idiota, porque haciendo la chuleta me aprendía el contenido y después rara vez me hacía falta sacarla.

marcela dijo...

Estoy de acuerdo con Carmela y Desclasado, haciendo las chuletas se memoriza mucho mejor. Siempre se dijo que hay que apuntar todo para recordarlo, menos los memorialistas que son unos seres borgianos.
La memoria mejor en un cuadernillo. Ahora, yo apunto lo que me interesa en mi blog, y así puedo ir hacia adelante y hacia atrás sin acordarme de lo que dije en su momento.
Besos.

marcela dijo...

Gata Chopada, bienvenida desde casa de Blue que es un poco también mi casa. Espero que las imágenes te atraigan como para volver.
Un abrazo

Carmela dijo...

Yo también apunto Marcela, porque además con el tiempo cada vez soy más olvidadiza.
Aunque a veces la memoria nos juega malas pasadas y se vuelve selectiva y se ahuecan recuerdos difíciles de olvidar. Leí una frase tuya que me caló : no puedes perdonar lo que no puedes olvidar. Algunos recuerdos deberían ser solo chuletas que se pudieran archivar.No tirar, pero si archivar.
Pero enfine, para el resto moleskine y ahora libretablog.
Besos sin chuleta.

fiorella dijo...

Por acá le decíamos trencitos. Yo me asombraba de la creatividad para hacerlos y los soportes utilizados para ese fin. Nunca hice uno, si participé en su confección y ocultamiento para otros,jajajaja. Sin duda que había que estudiar para poder utilizarlos y saber cuando era el momento necesario para usarlos, el temido "me quedé en blanco" o el teorema que había que saberse exactamente de memoria.Un beso.

marcela dijo...

Carmela, yo digo que empecé en los blogs para liberar palabras lanzadas a vuela-tecla. Por otro lado nunca apunto nada, así que me puse todods los días poner algunas cosillas, pensamientos inconexos, tristezas, humores y aquí estoy dando la lata.
Me gustan las visitas, yo que soy una que vive encerrada no en mi misma, sino en mi casa, trasteando.
besos

marcela dijo...

Fiorella megusta lo de trencitas, yo hacía en el brazo algunas y luego me daba miedo remangar el jersey, aís que a veces estaba más preocupada de que me viesen las letras que de las preguntas.Siempre me ha parecido que me iban a ver. El psicoterapeuta no tiene respuestas a tantas coisllas mías.
Por otro lado parezco una persona muy lanzada, pero casi siempre al llegar al lugar me vuelvo. Menos en los temas amorosos, que controlo menos que algunos científicos los terremotos.
Un abrazo

Frankie dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Frankie dijo...

Las chuletas exigen una tremenda labor de síntesis, tal y como decís, así como capacidades notables para labores de espionaje.
Esa sensación de estar microfilmando el tema de examen mientras preparas el papelito que luego esconderás, ooh, que ansiedades...

Y la inteligencia requerida para esconderlas en las mangas, los bolis, los camales, las correas de relojes...

Y adrenalina, claro. Porque había que atreverse a usarla con sangre fría, en las mismísimas barbas de los agentes de la KGB profesoral. John Le Carré se curtió, sin duda, gracias a estos trances.

Besos, marcela la chuletera :)

David dijo...

Llego tarde...pero me ha gustado mucho el post, que lo sepas.
Lo que pasa es que... no sé...es difícil de explicar.
Tu segundo párrafo es estupendo y define muy adecuadamente para qué puede servir esto de internet.
Y el texto de las chuletas de Samoilovich (que veo que es argentino, no ruso, a pesar del apellido y del que no conozco nada, pero del que me has picado la curiosidad) me parece buenísimo.
Y tu última frase final...
Bueno... me ha gustado. Voy a leer la otra entrada, que aunque no lo entiendas, no quiero darle muchas vueltas a esta.
Un abrazo.