jueves, 28 de noviembre de 2013

Camus, el sinsentido de la vida y el bitcoin




En la idiota Internacional empezamos hablando mucho de la crisis que se avecinaba. Y digo empezamos, porque era yo y ahora soy otra. Aquí se ha hablado bastante de esa pseudo ciencia que de soltera atendía por economía y de casada se llama econosuya.
Y sí, entonces eramos más jóvenes que ahora, y como poetizaba Gil de Biedma ya no somos los mismos. Las entradas de más éxito han sido dos dedicadas a los psicópatas que esos también entran de lleno en el problema económico, porque nos aturden más que las ondas de Elliott.

Yo soy camusiana porque veo el sinsentido de la vida, pero cada vez sigo más la economía marxista-la de Groucho- que decía "saliendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria.

Entre que casi escribía un post por día y teniendo en cuenta que en este país siempre pasa lo mismo, yo misma me aburría con mis inefables entradas. Así que ahora las pienso mucho.

Hace unos meses les hablé aquí de la nueva moneda el "BITCOIN" y los pocos que comentaron algo se lo tomaron a broma. Bueno, pues desde ese día hasta hoy se ha revalorizado el 900% y sigue subiendo. Si hubieseis invertido vuestros pequeños ahorrillos ahora ya no perderiáis el tiempo leyendo esto.
¿Véis por qué de vez en cuando los idiotas tenemos razón?

Bueno, esto es un artículo mix- que no llega a remix- porque no controlo mis neuronas DJ y van por libre.
Entonces leía mucha prensa la cual decía que no estábamos en crisis así que yo admitía que el corazón humano se confortaba con casi cualquier cosa. Tenía razón. ¿Quieren pruebas? No hay que buscar demasiado lejos. Miren, por ejemplo, lo de Mariano Rajoy. "El presidente del Gobierno llevaba algún tiempo proclamando la buena nueva de la recuperación económica, y sus palmeros Montoro y De Guindos le hacían un lolailo entusiasta con las palabras milagro y fenómeno"

Ahora el  gobernador del BCE, Mario Draghi sugiere que más vale prevenir, para que la desbocada caída de la inflación no degenere en deflación, ese fenómeno (descenso generalizado de los precios) que Keynes definió con sólo dos palabras: «Lo peor». 

Vaya. Justo cuando España tenía el milagro a punto. A todo esto, los bancos acumulan préstamos del BCE por unos 800.000 millones. Pagaban el dinero al 0,50%, y ahora lo harán al 0,25%. Como seguirán recibiendo pasta casi gratuita al menos hasta 2015, y en España seguirán comprando deuda pública con una rentabilidad siempre superior al 3%, su negocio está asegurado. Sin necesidad de conceder créditos. Eso sí es reconfortante. Para ellos.

Y es que los banqueros saben más que nadie del sinsentido de la vida, porque lo que buscan y lo encuentran es el sentido de la pasta. 
El humano de la foto se ha quedado así, después de que le hayan recortado el pienso. Luego existe.

(foto Traer Scott)

lunes, 18 de noviembre de 2013

la ceguera y la parálisis contemporáneas





Se ha hablado del tema de la "humanidad sentada", es decir que, para muchos de nuestros contemporáneos, el cuerpo en la actualidad no sirve para nada. Muchos de nuestros contemporáneos están sentados durante todo el día en el coche y en la oficina. Creo que el cuerpo se convirtió en un elemento importante de nuestras preocupaciones, en la medida en que es cada vez menos utilizado en el desarrollo de la vida cotidiana y de la vida profesional. 
De la cama al coche, del coche a las escaleras mecánicas y de estas a la silla de la oficina. Vivimos sentados y nuestro cuerpo ya no sirve más que para exponerlo y presentarlo. En ese contexto de lo poco utilizado quizás nace el sentimiento de no sentirse bien en el propio pellejo. Y de ahí que necesitándolo de escaparate la mayoría se lo recomponga a golpe de bisturí. La arrugas no existen, las canas tampoco y las piernas van camino de desaparición. Quedarán las manos para los teclados, y un cerebro reducido por falta de oxigenación.
Y unos ojos enormes, grandísimos por mirar mucha televisión, fotos, cine y no ver nada. Ojos asombrados y casi ciegos.
Tenemos nuestras vidas sentadas en las rodillas, y es como si un poeta tuviera el poema sentado y no lo escribiese por miedo que al levantarse, se estrellara contra el suelo.
(Fotografía Man Ray)

martes, 5 de noviembre de 2013

La historia completa de España que nunca te contaron

Es larga lo sé e internet muy corto, pero creo merece la pena. Hay que ponerse máscara para no contaminarse.

Eran los primeros años del octavo siglo de nuestra era cuando unas tribus aguerridas y fanatizadas por un dios nuevo, procedentes del Oriente del Mediterráneo y de los desiertos de Arabia llegaron al Sur de la península ibérica. Estos llegaron diciendo que venían ayudar a los partidarios del rey anterior, Witiza, que se lo debían de haber cargado sus amigos para poder mandar ellos. Cruzar el mar lo tuvieron fácil porque la derechona de entonces ya tenía el espíritu canalla que tiene ahora y un fulano llamado el Conde don Julián colaboró con los invasores y un obispo, un tal Don Opas, negoció con los visitantes que si le dejaban en paz el negocio de los cristos, que él tampoco se metía con ellos y le dejaba hacer. Como se puede ver la salsa de la derecha viene de antiguo. 

El rey de por aquí andaba por aquel entonces peleando contra los de Herri Batasuna de la época; es decir al otro lado de la finca. Cuando se enteró cogieron los bártulos y marcharon hacia el sur. Llegaron cansados después de tan largo viaje y a los nuevos inquilinos no les costó mucho trabajo darles caña en condiciones en la batalla que tuvieron junto al rio Guadalete y sus inmediaciones. En menos de dos años llegaron al mar que está en el Norte y se quedaron con la finca y a la derechona de aquí se le acabó el negocio; a los de los cristos no se los cargaron, pero se quedaron con el negocio para un tal Alá
Cuando la derechona de las espadas y los cristos se vio sin chollo y el negocio de explotar al personal se lo quedaban los otros, le pareció mal, y se liaron a estacazos contra los del turbante y fueron rescatando cachos de la finca a lo cual llamaron reconquista y se fueron quedando con ella los de las espadas para cazar y los de los cristos para construir iglesias, palacios, ermitas, conventos y catedrales; para el pueblo nada, guerras, miserias y esclavitud. Las guerras continuaron y fueron recuperando grandes extensiones del terreno; en cada pueblo que fuera lo suficientemente poblado para mantener un convento de parásitos, los de la sotana se adueñaban del terreno y el pueblo tenía que trabajar para ellos o para el guerrero pues las tierras como he dicho antes eran de los de la espada o de los de los cristos.
 

Como el trabajo nunca ha sido ocupación de la derechona (no en vano había un antiguo dicho que decía que el trabajo mecánico no era propio de hidalgos) los terrenos conquistados los ocupaban con ovejas que es lo que menos trabajo daba, el cultivo de la tierra era más laborioso y había fabricar arados y fabricar cosas, el hacer algo de provecho nunca ha sido labor de la burguesía española, lo suyo ha sido la guerra, la caza y la misa. La elaboración de la lana requiere un proceso industrial que la derechona española estaba en la misma posición que ahora; es decir, incapaz de llevarlo a cabo, incapaz de crear nada. La lana se la llevaban a elaborar los mismos que ahora nos fabrican los coches y toda clase de artilugios, es decir, franceses, ingleses, italianos y los de los países bajos, (entonces Flandes), ahora Bélgica y Holanda
Al final nuestros guerreros bendecidos por nuestros cristeros, recuperaron hasta el último huerto de la finca; y eso significó quedarse sin el negocio de la guerra, pero el mismo año descubrieron otro chollo; un marinero genovés descubrió nuevas tierras al otro lado del mar y los mismos que estuvieron haciendo negocio contra los moros durante más de setecientos años ahora lo hicieron esclavizando a los nativos del nuevo territorio y quitándoles sus riquezas para decorar altares y castillos. Las riquezas del nuevo mundo no sirvieron para que los pueblos de aquí ni de allí vivieran mejor, sino para enriquecerse la derechona que siguió de parásita y de inútil como en siglos pasados. Nos gastamos lo que teníamos y lo que no teníamos en guerras inútiles para defender la santa fe de Cristo, pero ni un maravedí en el bienestar del pueblo.
 

Los más aventureros de por aquí se asentaron allá en las nuevas tierras y se declararon independientes formando nuevas naciones, pero con el estilo de aquí; los de los cristos ampliaron el negocio a las nuevas tierras y la derechona de los nuevos países siguió mandando en ellos con el estilo de aquí.
Por estas tierras, mientras que los franceses hacían la revolución política dándole forma a y contenido a la democracia y a los derechos del hombre y los ingleses ponían las bases del capitalismo que ahora gobierna el mundo, inventaban la máquina de vapor, el motor de explosión, los ferrocarriles o la penicilina nosotros nos entreteníamos haciendo guerras con los curas fusil en mano defendiendo la intransigencia y el oscurantismo y en contra de la libertad. Los franceses de la revolución vinieron y ocuparon la finca, pero como los dueños del cotarro se dieron cuenta que la democracia que quizá hubieran instalado los nuevos ocupantes, siguiendo los principios de su revolución, ponía en peligro sus bicocas, ayudados por los más fanáticos, (cosa de la que por aquí nunca andamos escasos) acabaron echando a los franceses a porrazo limpio y el que no tuviera un fusil le clavaba la faca o el tenedor al franchute que tuviera al lado.
 

La derechona había descubierto un gran invento, que era enriquecerse a cuenta del estado construyendo los ferrocarriles e importando las locomotoras del tren y todas las otras máquinas que los europeos inventaban. La derechona de aquí seguía igual de inútil que cuando les vendía la lana a los europeos en el mercado de Medina del campo cuatro siglos antes.
Como los extranjeros habían inventado la electricidad, los trenes y los coches, los de aquí se enriquecieron construyendo ferrocarriles para los trenes, carreteras para los coches y pantanos para las bombillas, pero siguieron sin inventar nada.
Los reyes que teníamos en cualquier siglo competían entre sí para ver cuál era más borracho o más bobo, nunca se supo, todos lo eran mucho. Hemos tenido mandamases coronados cazadores, borrachos, puteros, fanáticos, idiotas, reinas putas o santas inútiles, pero una cosa tuvieron en común, todos se dejaron dominar por la secta del vaticano hasta la idiotez; mientras tanto el pueblo en la miseria, el analfabetismo y la penuria como los siglos anteriores.

El siglo que empezamos guerreando contra los franceses lo acabamos guerreando en las últimas colonias de nuestro viejo imperio para acabar perdiéndolas y entrando deprimidos en el nuevo siglo. A la burguesía, tan zafia, cobarde e inútil como siglos anteriores no se le ocurrió ponerse a la altura de la burguesía europea, industrializar España y ponernos el camino del progreso tecnológico como los países que marcaban el rumbo de los tiempos que nacían con el nuevo siglo.

En la cuarta década del siglo XX la mayoría de los españoles decidió prescindir de reyes, instaurar un gobierno del pueblo y encaminar a España por los caminos de la democracia y la libertad; pero el sector más zafio, analfabeto y brutal se opuso con las armas en la mano y hundieron a España en el oscurantismo, la miseria, la represión, el miedo y la muerte durante cuatro largas décadas.
El dictador que presidía los negocios de la derechona murió de viejo en la cama; hubo largas colas ante su maltrecho y pequeño cadáver y al día siguiente todos sus beneficiados y seguidores eran demócratas de toda la vida. Fuimos todos a votar y ganaron las elecciones los del partido del dictador muerto. Hubo años de prosperidad y los españoles entramos en el consumismo con entusiasmo y comprábamos todos los artilugios que inventaban los extranjeros, incluso ponían sus fábricas aquí y nos daban trabajo a los españoles y nos hicimos europeos y construimos nosotros solos más casas que entre los más importantes países de Europa; pero como los sueldo eran miserables y precarios y lo único que era europeo eran los precios de los pisos, llegó un momento que la gente no pudo pagar sus casas y cuando nos dimos cuenta teníamos millón y medio de pisos sin vender y otros tantos sin poder pagar y todos los que antes hacían pisos (porque no sabemos hacer otra cosa) ahora están en el paro. 

España sigue sin industrializar, como en el siglo XV cuando la lana o en el XIX cuando la revolución industrial. Pero la derechona para seguir enriqueciéndose continúa ordeñando la misma teta que ordeñó en siglos pasados; ahora son los impuestos que los ciudadanos aportamos para la sanidad, la educación, las pensiones y los derechos que nos dijeron que teníamos desde que acabó la dictadura, los que dedica para enriquecerse, como siempre hizo a lo largo de la historia
El hambre, la miseria, la incertidumbre ante el futuro y el miedo vuelven a ser protagonistas de la vida del pueblo como en todos los siglos pasados, ¿quedarán españoles con dignidad, capaces de poner remedio a esta inmensa estafa a la que está siendo sometido el pueblo una vez más en su historia?

 Autor :José Manuel Ferrero